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Sidebar Gallery #2: Enrique Radigales

Cuando empecé a pensar en el proyecto Sidebar Gallery uno de los nombres que primero se me vino a la cabeza fue el de Enrique Radigales. Había conocido su trabajo con motivo de la exposición Datascape celebrada en LABoral Centro de Arte y Creación Industrial en el año 2014. Y a partir de su obra “Primer diagnóstico taxonómico”, incluida en esa exposición, hice una aproximación a su obra y su relación en torno al paisaje citando proyectos como El barro y la paja, Souvenir o Totem Evanescente. Lo más interesante en la obra de Enrique Radigales es la manera en la que en su obra se mezclan el mundo físico y el virtual, estableciendo paralelismos entre lo analógico y lo digital. De hecho, Enrique Radigales define su trabajo como “arte digital unplugged”, porque tal como explicó en una entrevista realizada por Roberta Bosco y Stéfano Caldana en El arte en la edad del silicio, se formó como pintor pero como artista ha crecido con la máquina.

La intervención que ha creado Enrique Radigales para el proyecto SidebarGallery está relacionada con su proyecto “12 metros de paisaje”. Ese proyecto se desarrolló, como viene siendo habitual en sus trabajos, a través de una vertiente “analógica” y otra digital en html.

Para la realización de este proyecto, Enrique Radigales realizó una composición digital de imágenes extraídas de Google Images con el término de búsqueda “landscape” (paisaje en inglés). Iván López Munuera cita, en el texto que acompaña la intervención, la presencia de “pinturas holandesas del siglo XVII; cartografías pasadas, presentes e incluso futuras; imágenes estereotipadas del turismo transnacional: topografías; vistas y pinturas renacentistas; […] o fotografías inesperadas que cuesta reconocer o ubicar dentro de la categoría de paisaje”. Esta composición fue impresa con tinta pigmentada sobre una superficie de papel Hahnemühle de 12 metros de longitud y sobre esta impresión pintó posteriormente con pintura acrílica. La obra se presentaba extendiendo el papel sobre una superficie horizontal y plegándolo de manera irregular y con diferentes alturas para simular el perfil de una cordillera.

Para la versión digital de esta intervención, bajo la forma de una web en formato html, la composición de imágenes etiquetadas en Google bajo el término “landscape” se presenta en formato “scrolling”, deslizándose automáticamente por la pantalla hasta alcanzar el equivalente a los doce metros de longitud a una velocidad variable en función de la conexión a internet de los usuarios. En esta versión html, unos trazos digitales se superponen sobre las imágenes igual que los trazos de pintura acrílica lo hacían en la versión “real”.

La intervención que Enrique Radigales presenta en el proyecto Sidebar Gallery es una única imagen concebida para que pueda repetirse en vertical infinitamente por la barra lateral del blog. Se trata de una traducción de la lírica de la pintura desde un medio digital realizada utilizando los 216 colores hexadecimales. Los trazos creados digitalmente son un reflejo de los trazos que realiza en su “pintura analógica”, igual que los trazos digitales de la versión html del proyecto 12 metros de paisaje eran una traslación de los creados a partir de pintura acrílica sobre las imágenes impresas.

gemmico web

Gemmico

Posiblemente Gemmico sea una de las exposiciones más emocionantes que hemos tenido en Lemon y Coco y una de las más emocionantes en las que yo personalmente he trabajado. Cuando empezamos a pensar en la exposición recordé aquellas pinturas que Gemma Granados publicaba en su fotolog cuando empecé a seguirla en torno al año 2006, porque no todo en el trabajo de Gemma fueron los Pusinky y el color y queríamos recuperar una faceta menos conocida de su trayectoria.

Fue emocionante la tarde en que María, la hermana de Gemma, nos trajo las obras y la tarde en la que Martina, la hija de María, firmó en nuestro gato en el nombre de su tía. Fue emocionante rescatar el email en el que Gemma nos envió, escritos de su puña y letra, los textos para la entrevista que le grabamos en 2012 y utilizarlos en el díptico que su familia ha editado para la exposición. Es emocionante ver cómo personas que conocieron a Gemma de una manera o de otra se acercan a la exposición con diferentes recuerdos y sentimientos. Fue toda una sorpresa que el alcalde de Casar de Cáceres viniera a la inauguración y con absoluta sinceridad nos dijera que su intención era proteger el trabajo de Gemma pero que no sabía hasta qué punto podía merecer la pena hacerlo. Ha sido emocionante saber que, finalmente, el Ayuntamiento de Casar de Cáceres ha decidido no sólo proteger sus murales sino también exponer sus trabajos de manera permanente, como era el deseo de su familia.

A continuación os dejo el texto completo que escribí para el díptico. La exposición puede visitarse en Lemon y Coco hasta este sábado 9 de abril.

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“Gemmico” es el nombre con el que Gemma Granados bautizó a un alfabeto creado a partir de su imaginación y que sólo ella era capaz de entender. Un alfabeto que creó modificando las letras de nuestro alfabeto. Según contaba en su perfil de twitter, el gemmico surgió de una manera casual pero se convirtió en el idioma en el escribía sus diarios y más tarde, cuando ya estudiaba bellas artes en Salamanca fue invadiendo también sus pinturas. Como explicaba en su perfil de fotolog, Gemma no pintaba cuadros: escribía cuadros influida por el artista Mark Tobey y sus “escrituras blancas” basadas en la caligrafía oriental.

Las pinturas que realizó durante esta época, en torno a los años 2006 y 2007, cuentan historias que nos resultan indescifrables porque no conocemos el código, y porque, en realidad, quizás puede que sea irrelevante hacerlo. La fuerza visual y la multitud de influencias que contienen las obras realizadas por Gemma Granados durante estos años es motivo más que suficiente para que puedan empezar a ser reconocidas como se merece, independientemente del contenido de sus mensajes ocultos.

Con una de estas obras escritas en gemmico, Gemma Granados ganó en el año 2007 el primer premio del I Certamen Juan José Narbón organizado por el Instituto Al-Qázeres y dirigido a artistas menores de treinta años. Esta obra fue expuesta en el Museo de Cáceres y adquirida por Caja Extremadura. Se trataba de una pieza de gran formato en la que, sobre grandes manchas de colores ocre y negro, un texto escrito en gemmico ocupaba la mayor parte de la superficie.

Ese mismo año, Gemma Granados llevó algunas de sus obras escritas en gémmico a la feria de arte contemporáneo de Madrid FAIM y cuenta su hermana que allí le propusieron llevar sus obras a Nueva York, con la condición de que ella con todos los gastos. Quizás conocer esas malas prácticas tan habituales de una manera tan brusca contribuyó a su desconfianza en el sistema del arte establecido. Tampoco le gustaba que le marcaran las pautas en la facultad y empezó a rebelarse contra los profesores que alababan sus trabajos en gemmico. Por eso decidió cambiar los colores apagados y los mensajes encriptados por su mundo Pusinky y los colores con los que pretendía transmitir positividad y buenas vibraciones y protestar frente a un sistema de deja de lado los sentimientos. Cambiar los lienzos por pegatinas, cajas de pizzas, farolas y muros urbanos.

En twitter, Gemma citaba entre las influencias que provocaron este cambio los colores flúor, la televisión, los videojuegos y artistas como Warhol, Haring o Basquiat, aunque en el lado opuesto también afirmaba que una de sus obras de referencia era el Guernica de Picasso, por lo que quizás lo que en realidad motivó su cambio fue una manera de relacionarse con el mundo más que una nueva forma de entender el arte. Lo cierto es que posiblemente las obras escritas en gemmico podrían no estar tan lejos de sus Pusinky y su etapa como artista urbana e incluso podemos afirmar que el cambio no fue tan radical como a simple vista puede parecer.

Los primeros Pusinky que colgaba en su perfil de fotolog estaban dibujados en pequeñas libretas y solían ir acompañados de diversos símbolos escritos en gémmico e igualmente estos textos acompañaban ilustraciones que realizaba a todo color. También sus primeras pegatinas recogían textos escritos en gémmico. Por otra parte si nos fijamos en las obras que forman parte de la exposición de Lemon y Coco podemos ver que las grafías de sus pinturas nos recuerdan a la escritura de civilizaciones antiguas, pero también a la multitud de firmas ilegibles y a veces superpuestas que llenaban los vagones del metro de Nueva York durante los orígenes del graffiti, como si de alguna manera, y quizás sin ser consciente de ello, Gemma ya se estuviera posicionando como artista urbana porque el graffiti ya estaba presente en su obra años antes que los Pusinky.

museothyssenperiscope

Abrir los museos al público

Hoy ha arrancado una nueva edición de la #MuseumWeek, un evento internacional que se desarrolla a través de twitter y que este año llega a su tercera edición. Es cierto que se cuestiona mucho sobre la necesidad de que eventos de este tipo tengan sentido ya, en una época en la que los museos tienen cada vez más clara su presencia y más definida su estrategia en redes sociales.Esta mañana, mientras leía algunos comentarios que iban en este sentido pensaba que, aunque para mí ya ha perdido casi todo el interés, sí es necesario que existan proyectos como la #MuseumWeek, porque cualquier iniciativa que trate de difundir la cultura en general y los museos en particular tiene que ser bien recibida. Tenemos que tratar de salir de nuestra burbuja de museos y arte y darnos cuenta de que hay vida más allá y que todos los esfuerzos son pocos.

Hace algunos meses, entraron en Lemon y Coco dos niños gitanos de unos trece años. Uno de ellos me preguntó: ¿Esto es un museo? No daba crédito a lo que había preguntado, le dije que no, se giró hacia el otro chico y después de un “¿Ves? ¡Te lo dije!” salieron corriendo de allí. La semana pasada volvió a pasar algo parecido. Un chico de unos 16 años entró preguntado qué qué hacíamos y al intentar explicárselo dijo “¡Ah!, Esto es un museo” y se fue. Lemon y Coco es un espacio de 15 metros cuadrados. Tiene 7 metros lineales de pared. Que alguien, aunque proceda de un ambiente marginal, pueda llegar a pensar que es museo es que los museos tienen mucho que hacer todavía.

Pero fuera de nuestra burbuja no sólo hay personas que no saben qué es un museo, que nunca han ido a un museo. Ha personas que han visitado museos alguna vez y tienen un concepto muy negativo de ellos. Los ven como espacios aburridos y poco interesantes que no tienen nada que aportarles, como espacios a los que sólo van turistas y gente rara que habla raro.

Probablemente el público más difícil al que se enfrentan los museos son los adolescentes y los jóvenes. Eso siempre ha sido así pero ahora posiblemente nos encontramos ante una situación mucho más desoladora que hace años y es que hay muchos jóvenes que viven dentro de una burbuja creada por determinados programas de televisión. Jóvenes insensibles que no dudan en llenar twitter de mensajes de indignación porque Telecinco cancela la emisión de Hombres, Mujeres y Viceversa por los atentados de Bruselas, jóvenes que ríen a Youtubers comentarios de dudoso gusto, jóvenes que tienen a Ylenia, a Belén Esteban o a Kiko Rivera como modelos a seguir. Sí, esos jóvenes existen y el Museo Thyssen no sólo se ha dado cuenta de eso sino que ha decidido que quiere abrir su museo a ellos. Lo ha identificado como público potencial. Hasta aquí todo bien. El problema radica en la estrategia que está desarrollando para conseguirlo.

Si hace unos meses nos sorprendían con un reportaje de Ylenia en el Museo, en el que decía frases como “Mira, han hecho un monopatín con el icono de whatsapp”, refiriéndose a  El Grito de Munch, hoy con motivo de la #MuseumWeek hemos presenciado un espectáculo todavía más lamentable. El Museo Thyssen ha invitado esta mañana a Fausto Climent (@SrFortFast), conocido como “El reportero del botellón” para que entrevistara a través de Periscope a los visitantes del Museo.

Periscope es una herramienta que permite hacer retransmisiones en directo. Una vez finalizada la retransmisión, el vídeo está en internet durante 24 horas. Si tenéis interés en ver a la que hago referencia en el post antes de que desaparezca, podéis pinchar aquí.

La retransmisión ha tenido una duración de unos 24 minutos y ha sido seguida por más de mil personas. A lo largo del reportaje, @SrFortFast nos ha deleitado con frases como “Estamos en la galería de arte contemporáneo y no sé a quién podremos encontrar aquí aparte de snobs“, “Quería coger un chino y vacilarle pero al final me ha dado penilla“, o “Tenéis que enseñarle a las mujeres lo que quieren“, comentarios que no sólo son inapropiados hacia ciertos colectivos, hacia cualquier persona en general, sino que también están menospreciando al museo y está reforzando la visión peyorativa que muchos jóvenes tienen acerca de estos espacios.

Ante las quejas recibidas por muchos usuarios de twitter, el Museo Thyssen se ha justificado diciendo que la colaboración de @SrFortFast no ha sido remunerada y que forma parte de su interés por abrir el museo a todo el mundo. Podríamos decir que para el Museo Thyssen el fin justifica los medios, pero realmente, ¿el vídeo de Ylenia o el Periscope de esta mañana han dado algún resultado?

 

 

Si me han parecido lamentables las palabras de @SrFortFast los comentarios de los espectadores del Periscope no se han quedado atrás, y no sólo invitaban constantemente a que el reportero entrevistara a “una gorda”, “un viejo”, o que buscara “pelirrojas”, sino que no paraban de hacer referencia a la melena del Youtuber con frases continuas como “Pélate”, insistían en que preguntaran a los visitantes por el Museo del Bernabeu, pedían el teléfono de las chicas que eran entrevistadas e incluso un usuario puso varias veces la frase “Moza, vente pa Galicia que tengo tierras“. Ningún comentario a lo largo de toda la emisión me ha permitido vislumbrar que existiera un mínimo interés por el Museo Thyssen, por los museos en general.

Quiero pensar que todo esto sólo es una estrategia fallida para acercarse a un público muy difícil, al que quizás sólo a través de formatos y lenguajes poco convencionales, con visitas gratuitas y atractivas, quizás también con ayuda de la propia televisión pero con unos límites, con una base educativa coherente.

Las mejores personas para acercar los museos a otros públicos son las que ya están cerca de los museos, las que los conocen. Comunicar  un museo a través personas como @SrFortFast o Ylenia me parece una irresponsabilidad ¿De verdad creéis que merece la pena?

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SidebarGallery #1: Solimán López y #002fa7

Como ya os adelanté la semana pasada en el post “Sidebar Gallery“, durante los próximos meses, la barra lateral de mi blog se va a compartir en un espacio en el que diferentes artistas podrán intervenir para explorar de manera creativa las posibilidades y opciones que ofrecen plataformas como WordPress.

El artista encargado de abrir “Sidebar Gallery” es Solimán López. Este artista, que además es el autor del interesante proyecto “Harddiskmuseum”, trabaja con las nuevas tecnologías como “medio de acercamiento, enmascaramiento y comunicación con el espectador y consigo mismo”, según indica en su propia web. Con frecuencia trabaja sobre conceptos como la sobreinformación, la identidad, la intimidad o la memoria en el contexto digital, pero también sobre la línea que separa lo tangible de lo intangible.

En este sentido, la propuesta que presenta en Sidebar Gallery forma parte de la traslación digital de la intervención física (una pieza escultórica) que Solimán López presentará entre el 23 y 28 de febrero en JustMad Tech, la sección de arte electrónico y experimental de la feria JustMad.

#002fa7 es un proyecto basado en el concepto de apropiación digital. Si en el año 1962, el artista Yves Klein patentó, registró e hizo suyo lo que se denominaría popularme como Azul Klein o International Blue Klein (IBK), en el año 2016, Solimán López ha registrado en la propiedad intelectual Safe Creativa y bajo licencia creative commons el tono hexadecimal equivalente al IBK, en formatos como el RGB, HSL o CMYK. El objetivo de este registro y apropiación es la creación de diferentes proyectos digitales basados en este código, como el que presenta en Sidebar Gallery, en la web http://002fa7.com y próximamente en JustMad Tech, materializándose bajo la forma de un único pixel. La pieza es el pixel, esa es la manera actual de apropiarse de algo inmaterial como un color en la época digital.

El proyecto trata de cuestionar conceptos como la propiedad de elementos o contenidos en el ámbito digital y de internet. ¿Qué significará a partir de ahora, dentro de internet, la apropiación del equivalente hexadecimal del IBK?

Si queréis saber más sobre Solimán López os invito a que visitéis su web www.solimanlopez.com 

Sidebar gallery logo

Sidebar Gallery

Hace tiempo que pienso que los blogs están desaprovechados. No hablo de los blogs de arte o de cultura, me refiero a los blogs en general. Plataformas como Tumblr o WordPress nos ofrecen diferentes formatos para mostrar nuestro contenido pero siempre solemos optar por la misma solución: escribimos el texto con algunas imágenes que insertamos con más o menos éxito dependiendo de la destreza de cada uno.

Sin embargo, si hay un elemento de los blogs que está especialmente desaprovechado es la barra lateral que en todos, todos los blogs se utiliza para hacernos autopromoción: nuestras últimas entradas, lo más leído, lo más comentado, nuestros perfiles en redes sociales y los logos de las instituciones, empresas o proyectos con los que colaboramos. ¿No os parece un poco aburrido? Todos estos elementos no sólo pueden ponerse en otros apartados del blog (en una página de nuestro menú o en el pie de página) sino que muchas veces los ponemos por duplicado.

Creo que cada uno de los widgets que insertamos casi de manera automática nos ofrece un mundo de posibilidades diferentes a las que estamos acostumbrados, que vayan más allá de la autopromoción. Podemos insertar imágenes, vídeos, textos, enlaces… ¡podemos insertar código! ¿Y por qué no exploramos todo esto desde un punto de vista creativo?

A lo largo de este año he decidido ceder ese pequeño espacio desaprovechado de mi blog a varios artistas (no necesariamente del mundo digital) para que lo intervengan y lo he llamado . En inglés, porque este idioma es el que se utiliza en los códigos de programación.

Las intervenciones de irán acompañadas de un texto y tendrán una duración de un mes. Después, desaparecerán pero iré creando un archivo de capturas de pantalla.

El artista encargado  de inaugurar Sidebar Gallery es Solimán López. Su intervención, titulada “Hexel” estará disponible hasta mediados del mes de marzo y es una traslación virtual de un proyecto que presentará en JustMad. Pronto os contaré más detalles.

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“Fluxus en Malpartida ya no es sólo vanguardia sino que es tradición”

Mañana se estrena en la Cineteca de Matadero Madrid la película “Malpartida, Fluxus Village“, un documental que trata de analizar cómo Malpartida de Cáceres se convirtió en el primer pueblo fluxus con la llegada de Wolf Vostell. El artista alemán no sólo se estableció allí para trabajar sino que convirtió Malpartida en un hervidero de arte contemporáneo al que acudían importantes artistas del movimiento fluxus, que actualmente siguen presentes en la colección Fluxus cedida por Gino di Maggio al Museo Vostell Malpartida.

“Malpartida Fluxus Village” nos acerca al movimiento fluxus y a la figura de Vostell desde una perspectiva no contaminada por la historia del arte. La directora de la película, la extremeña María Pérez, lejos de querer entrar a valorar la calidad artística de Fluxus, se acerca al movimiento y a su relación con Malpartida desde la perspectiva de una “etnógrafa exploradora”.

Podéis saber sobre la película en esta entrevista.

¿Cómo surgió la idea de hacer una película sobre Vostell y el mundo fluxus en Malpartida?

Me he declarado siempre admiradora de Vostell y de los artistas del movimiento Fluxus. Como cineasta me interesa su propuesta de libertad formal, de entender el arte como un juego y sobro todo me encanta que no se toman demasiado en serio a sí mismos.

Yo me he criado muy cerca de Malpartida y desde muy pequeña acudía a las actividades del Museo Vostell. Tenía muy integrado el paisaje de Los Barruecos y las obras de los artistas Fluxus y lo vivía todo con absoluta naturalidad. Más tarde, cuando cumplí 18 años y me marché a estudiar a Madrid y comencé a viajar fuera de España fue cuando me di cuenta del valor de la hazaña de Vostell en Malpartida.

Algunos años más tarde empecé a estudiar dirección de cine en la Ecam, donde además de rodar nuestros primeros cortos teníamos también que desarrollar un proyecto de largometraje, ahí fue cuando algo en mi cabeza hizo clac y pensé: Mi primera película será Malpartida.

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¿Por qué crees que Vostell eligió Malpartida y no otro lugar?

Esa es una buena pregunta. Digamos que “lo que ocurrió” fue lo siguiente: Vostell viajaba mucho a Extremadura desde su matrimonio con Mercedes en 1958 y un día quedó fascinado por un paisaje rocoso cercano a Trujillo. Le acompañaba en este viaje el pintor extremeño Juan José Narbón y enseguida le propuso viajar a su pueblo: Malpartida, donde podría ver las formaciones rocosas más bellas de la región.
Y así fue. Juntos partieron hacia Los Barruecos y Vostell declaró inmediatamente aquel paisaje como una obra de arte. Poco tiempo después empiezan las conversaciones con el alcalde de Malpartida de Cáceres para crear el Museo Vostell.

Sí, creo que eso es lo que ocurrió… pero si miramos este hecho con más profundidad podemos hallar algunas de las claves de Vostell.
Por un lado el artista alemán redimensiona su trabajo e introduce claves de mayor intensidad en su obra gracias a los malpartideños y al inigualable paisaje en el que establecerá su Museo. Y allí, como es sabido, las noches son bellísimas y los miles de sonidos de la naturaleza componen una sinfonía Fluxus.

Por otro ladoVostell crea en Malpartida una mitología personal como ya lo hicieron Dalí en Figueras o César Manrique en Lanzarote… pero él lo hace no es su lugar de origen (Leverkusen, Alemania) sino en el de su mujer. La mujer. El amor. No podemos olvidar que Mercedes Vostell es extremeña (aunque no Malpartideña sino de Ceclavín).

Desde una perspectiva menos poética también hay que decir que la vida en Extremadura era realmente barata para Vostell y mayor su capacidad de producción. Juan José Lancho Moreno, el alcalde de Malpartida en la primera etapa de Vostell en Malpartida, fue también determinante al entusiasmarse desde el principio con el proyecto de la pareja.

¿Cómo era la relación entre Vostell y los artistas fluxus que visitaban Malpartida con los habitantes del pueblo?

Este es uno de los temas que más me interesaba explorar en la película, tanto en le rodaje como en la búsqueda de materiales de archivo que dieran cuenta de los encuentros entre Vostell y los paisanos ya mucho antes de que yo hubiese nacido.

Vostell tenía una personalidad impresionante y era también un encantador de serpientes. Enseguida supo atraerse la simpatía de muchos malpartideños y además consiguió integrarles en su proyecto de Museo exponiendo, al mismo nivel que las obras de sus colegas de Fluxus, las herramientas de trabajo de los artesanos o las comidas populares de los habitantes de la zona.

Es innegable que la llegada de Vostell a Malpartida provocó un desconcierto porque allí nadie había asimilado ni siquiera las primeras vanguardias… pero la curiosidad y apertura de espíritu de los malpartideños les convirtió en particulares performers de muchas acciones artísticas; por no hablar de todos los artesanos y operarios que trabajaron y trabajan para Vostell y el Museo.

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Diecisiete años después de la muerte de Vostell, ¿Sigue siendo Malpartida un fluxus village?

Esta es una de las preguntas importantes, una de esas preguntas que yo debía hacerme para poder enfrentarme a la película.

La respuesta la encoentré invocando a algunos de los artistas pioneros de Fluxus para que vinieran a Malaprtida después de tantos años y pusieran de nuevo la maquinaria en funcionamiento. Así, en sus encuentros con Mercedes, con los trabajadores del Museo y los paisanos del pueblo…, en su puesta en escena de algunos de los conciertos más emblemáticos de Fluxus percibimos que Fluxus en Malpartida no es sólo vanguardia sino que ya es tradición. Y si Vostell creo allí una mitología personal, los malpartideños han elaborado también su propio mito del judío alemán que vino al pueblo atrayendo a aquellos extranjeros del arte=vida vida=arte.

Malpartida será ya siempre Pueblo Fluxus y dentro de algo menos de cinco mil años se abrirá el cofre hormigonado de Los Barruecos que contiene los pensamientos de los malpartideños depositados en la plaza del pueblo en el año 1978 (El muerto que tiene sed, Wolf Vostell).

¿Cómo está estructurada la película? ¿Hay algún hilo conductor?

Podríamos decir que tiene dos partes bastante diferentes entre sí pero que se unen en el centro.

En la primera un narrador alemán nos guía por una Extremadura aislada y rural a la que llegó un artista alemán para fundar un Museo. El tono de esta primera mitad es casi etnográfico y abunda el material de archivo de los años 70 y 80, cuando Vostell estaba vivo y en plena faena.

En la escena que nos lleva hasta la segunda parte de la película vemos a Vostell y Mercedes rodeados de amigos extranjeros y locales en el comedor de su casa malpartideña en la víspera del cincuenta cumpleaños de Vostell que se celebrará con un gran concierto Fluxus al día siguiente en el patio del aún incipiente Museo Vostell.

Aquí la película se vuelve contemporánea y abandona el off y el material de archivo para registrar esas mismas celebraciones treinta años más tarde, en el que hubiera sido el 80 cumpleaños de Wolf Vostell y al que asisten, además de todos los amigos extremeños, los artistas Fluxus Philip Corner, Willem De Ridder y Ben Patterson para llevar a cabo el concierto Fluxus.

¿Cuánto tiempo te ha llevado realizarla?

Muchísimo tiempo. Empecé a documentarme en 2007 y a preparar un primer guión. Ha sido un proceso muy lento en todos los sentidos. Era un tema enorme y complejo y me llevó mucho tiempo encontrar un camino que transitar. Tuve suerte y encontré a mis productores, Andrea y Juan Gautier, poco después de terminar mis estudios en la ECAM y con ellos las cosas se iban concretando. La búsqueda de financiación fue sin duda el escollo más grande y hasta que no recibimos la Ayuda del Gobierno de Extremadura en 2012 no pudimos arrancar. La postproducción llevo casi un año pues contábamos con muchísimos materiales de archivo de diversas naturalezas así como las casi 100 horas que habíamos rodado nosotros…

¿Qué destacarías del rodaje?

Diría que el rodaje se parecía bastante a un happening. Vivíamos en el albergue del pueblo de Malpartida (el alcalde nos lo había prestado) y pasábamos todo el tiempo en el pueblo o en el Museo conviviendo con los malpartideños, los empleados del museo, los artistas, los turistas… y formábamos parte de ese ecosistema tan particular.

Quizás los momentos más especiales los vivimos cuando llegaron al pueblo los tres artistas del movimiento Fluxus (Philip Corner, Ben Patterson y Willem de Ridder). Esos tipos tienen más de ochenta años pero están totalmente conectados con la vida y verles en acción nos cambió de un modo u otro a todo el equipo. Una noche quisimos tener un detalle con ellos y les invitamos a cenar a nuestro albergue. Estuvimos hasta altas horas celebrando uno de los conciertos Fluxus más bizarro de la historia y parte de lo que allí pasó fue filmado y forma parte del montaje final de la película.

Después de indagar en los archivos de Vostell, ¿qué performance o happenning destacarías de entre los realizados con la participación de los habitantes de Malpartida?

Pues de entre todos (hay muchas y muy buenas) destacaría el encofrado y hormigonado del Opel de Wolf Vostell en Los Barruecos en 1976 por distintos motivos: Es un fin de viaje (Vostell empotra literalmente su coche en la roca y se queda en Malpartida) y el inicio de un viaje en el tiempo para los Malpartideños que colaboraron o que asistieron (en masa) a la creación de la primera obra del Museo Vostell Malpartida: VOAEX (Viaje de Hormigón por la alta Extremadura, Wolf Vostell 1976).

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En la película cuentas con Ben Patterson, Willem de Ridder y Phillip Corner, ¿qué aporta cada uno de ellos?

Menudo trío. Son mis Hermanos Marx y aportan mucho humor y profundidad a la película.

Willem es el arlequín, el niño curioso y juguetón que se negó a entrar en el mercado del arte ya desde los años sesenta. Nunca le ha preocupado el dinero y es el mejor contador de historias que jamás he conocido.

Philip es el ARTISTA, ha evolucionado en todos estos años hacia una filosofía más zen y ya no comulga en eso de destruir los museos y acabar con el arte… En cierto modo creo que es el más parecido a Vostell y cree en el destino y la importancia de los artistas y encontrar su lugar en la historia del arte.

Ben es el humilde trabajador, el hombre silencioso y reservado que apenas se hace notar pero que deslumbra en todas sus intervenciones artísticas. Todos querríamos que Ben fuese nuestro abuelo.

¿A qué otros artistas fluxus te habría gustado entrevistar?

Bueno en realidad me gustaría conocerles a todos: Alison Knowles, Ben Vautier, ¡Yoko Ono!… pero tuve la suerte de compartir con Philip, Ben y Willem momentos inolvidables y no lo cambiaría por nada.

¿Estás satisfecha con la acogida que está teniendo en los diferentes festivales?

La película se estrenó hace sólo unos meses en el Festival Internacional de Cine de Las Palmas de Gran Canaria y a partir de ahí empezó rápido a moverse por otros festivales en España: Documentamadrid, Alcances (donde consiguió el Premio del Público), ABYCINE, ALCINE o Cinespagna Toulouse…

Mis sensaciones han sido muy buenas, creo que la película gusta mucho al público y sorprende allá donde va. Las críticas que hasta ahora hemos recibo han sido bastante elogiosas pero pienso que la película gusta más al público que a los entendidos del cine o del arte contemporáneo porque también hay un ataque para ellos en la película.

Ahora por fin la película se estrena en salas primero en Madrid pero muy pronto en Extremadura y otras muchas regiones y esperamos que muchas personas se acerquen a verla.

¿Es necesario saber qué es fluxus o entender el arte contemporáneo para disfrutar de la película?

En absoluto.

¿Crees que la película va a sorprender más o dentro de Extremadura? ¿Crees que dentro de Extremadura es lo bastante conocido el legado fluxus y la figura de Vostell?

Pues no tengo ni idea y tengo mucha curiosidad por descubrirlo. La película llegará a las salas extremeñas a principios de 2016 y estoy deseando saber qué piensan los malpartideños. De todos modos creo que es una película muy universal que engancha con cualquier espectador independientemente de su lugar de origen… pero tal vez llame más la atención fuera de España por lo exótica que resulta la propuesta Vanguardia-Tradición.

¿Qué obra fluxus del Museo Vostell recomendarías?

¿Por qué el juicio entre Jesús y Pilatos duró sólo cinco minutos? De Wolf Vostell

PASES DE MALPARTIDA FLUXUS VILLAGE EN CINETECA – MADRID

-Viernes 27 de Noviembre. 20h SALA AZCONA. Con coloquio.
-Sábado 28 de Noviembre. 20:30h SALA AZCONA.
-Domingo 29 de Noviembre. 20:30h SALA AZCONA.

-Viernes 11 de Diciembre. 20:30h SALA BORAU.
-Sábado 12 de Diciembre. 18:00h SALA BORAU.
-Domingo 13 de Diciembre. 20h SALA BORAU

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Val del Omar, el cinemista sin fin

Acercarse a la figura de Val del Omar es apasionante. Aunque sobre él, su trabajo y sus invenciones se ha escrito mucho lo cierto es que todavía queda mucho por escribir y descubrir. La exposición “Val del Omar: la mecamística del cine” que se inauguró el pasado 23 de septiembre en LABoral Centro de Arte y Creación Industrial después de haber itinerado por el MEIAC de Badajoz o el CGAC de Santiago de Compostela, trata de rendir justicia a su obra y dar a conocer (por qué no decirlo así) al “gran público” su personal manera de entender el mundo del cine, una manera que se aproximaba más a la alquimia, a la investigación y a la invención más que a lo que entendemos por realización pura y dura. Por eso, él prefería hacerse llamar cinemista en vez de cineasta y acuñó un concepto sobre el que gira toda su trayectoria y también esta exposición: la “mecamística”, un término que surge de la unión de las palabras mecánica + mística y él mismo acuñó para referirse a su relación con las máquinas y la tecnología.

La exposición está integrada por fondos del Museo Reina Sofía, donados o depositados por la familia de Val del Omar en el año 2011, tras la exposición “Desbordamiento de Val del Omar” que itineró por el Centro José Guerrero de Granada, el Museo Reina Sofía, el Palau de la Virreina de Barcelona o el CAAM de Las Palmas. El compromiso del Reina Sofía con el legado de Val del Omar se tradujo, no sólo en la digitalización de buena parte de su producción fílmica, sino en el compromiso por el acercamiento de su obra al público.

Poco tiempo después de la presentación a los medios, Cristina Cámara, comisaria de la exposición y conservadora de cine y vídeo del Reina Sofía, y Gonzalo Saénz de Buruaga, del Archivo Val del Omar, respondían a las preguntas lanzadas por los usuarios de twitter bajo el hashtag #LABentrevista. Revisando el storify, me gustaría destacar esta pregunta de Laura Cano (@via_di_uscita) y la respuesta de la comisaria de la exposición.

Captura Val del Omar 1

Durante la visita guiada tras la rueda de prensa, Cristina Cámara destacó que la selección de materiales y su distribución se hizo pensando en el “público general”, entendiendo que éste está integrado por diversos públicos con niveles de conocimientos e intereses diferentes. Su interés como comisaria era lograr que la exposición resultara atractiva incluso a personas sin conocimientos de lenguaje cinematográfico o sin un acercamiento previo a la figura de Val del Omar, y creo que lo ha conseguido a la perfección.

Lo que más llamó mi atención al visitar la exposición en la Sala de Proyectos de LABoral fue que es una exposición asequible y amable, tanto por su tamaño como por la selección de obras, fotografías, documentos o equipos incluidos. Cada paso por cada una de las vitrinas o por las proyecciones supone un nuevo descubrimiento que te hace querer indagar más en su figura, especialmente cuando consigues contextualizar todo en su época y te das cuenta de que Val del Omar fue, sin duda, un visionario y un adelantado a su tiempo.

Si Val del Omar hubiera conocido la era del iPad no sólo lo habría utilizado sino que posiblemente lo habría modificado y mejorado para adaptarlo a sus intereses y necesidades y a su visión del cine. Porque, cuando todavía no se había generalizado el sistema estéreo, Val del Omar patentó en 1944 un sistema de sonido diafónico capaz de reproducir audio a través de dos fuentes de sonido (una detrás de la pantalla y otra al final de la sala) que utilizó en su obra “Aguaespejo granadino”, creada como una “sinfonía audiovisual”. Pero Val del Omar siempre fue más allá, en su intención de hacer del cine un “arte total”, como una experiencia que abarcara todos los sentidos.

Mi principal curiosidad era descubrir cómo fue capaz de desarrollar el cine en relieve y lo que él denominó como tactilvisión, una invención técnica que pone en práctica en su obra “Fuego en Castilla (TactilVisión del páramo del espanto)”, realizada entre 1958 y 1960 con imágenes rodadas en el Museo Nacional de Escultura de Valladolid y en la Capilla de los Benavente en Medina de Rioseco. Gracias a un sistema de proyección de luz pulsada sobre las imágenes consigue destacar de una manera increíble el relieve y la textura matérica de los objetos y las superficies.

Todo esto, sin embargo, parece quedarse pequeño (quizás, porque empiezas a entenderlo mejor) cuando al final de la muestra, en una sala independiente, entras en una recreación de lo que fue su estudio y lugar de trabajo: el Laboratorio PLAT (picto lumínica audio tactil), un taller de “experimentación y vida” en el que Val del Omar trabajó hasta su muerte en accidente de tráfico en julio de 1982. En el PLAT, Val del Omar acumulaba sus cámaras de cine y vídeo, una copiadora cine Debrie y una mesa de montaje, proyectores de Súper 8, proyectores de diapositivas y adiscopios, lentes, filtros y uno de los primeros láser que se comercializaron en España.

Muchos de estos materiales procedían de los laboratorios de las muchas instituciones y empresas en las que trabajó y con las que colaboró. Otros, fueron modificados o creados por el propio Val del Omar. Entre estos últimos, destaca la “Truca”, una mesa de trucajes en la que, gracias a una pantalla de retroproyección, proyectaba imágenes fijas que alteraba haciendo pasar el haz de luz a través de diferentes filtros y cristales pintados a mano. Las imágenes resultantes eran fotografiadas o grabadas reflejando interesantes efectos de luz, color, imágenes dobles o alteradas y creando obras audiovisuales imposibles e inacabadas, acordes a su manera de entender el proceso creativo.

Y es que, igual que Val del Omar cerraba sus películas con un “Sin Fin”, esta exposición forma una parte de un “bucle sin fin” para recuperar su obra, que se inició en el año 2001 con la exposición “Val del Omar y las misiones pedagógicas” y que tuvo otro de sus hitos en la exposición “Galaxia VdO”, que, con el patrocinio del Instituto Cervantes, itineró por diversos centros culturales de Estados Unidos, Europa y Norte de África.

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Podéis visitar la exposición “Val del Omar: la mecamística del cine” hasta el próximo 10 de enero de 2016.

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Entrevista a Julio Rey

Julio Rey presentó su obra pictórica en sociedad el año pasado, cuando todavía pocos sabían que pintaba en el garaje de su casa y escuchando heavy metal. Sobre todo, los domingos, cuando su trabajo en el periódico El Mundo le deja más tiempo libre. Pero Julio Rey llevaba ya buena parte de su vida pintando y también destruyendo parte de la obra con la que no quedaba satisfecho. Es la mitad de Gallego & Rey y seguro que le conoces por las viñetas sobre temas de actualidad que publica desde 1980 en la prensa española. Si te gustan sus viñetas, puedes ver el making of que sube casi a diario a su cuenta de twitter. En septiembre presentará una nueva exposición en León y luego presentará su nuevo proyecto, Mitomanías, en Madrid y en Gijón, con retratos, entre otros, de Steve Jobs y Obama.

JULIO REY

Julio Rey, foto de su perfil de Twitter

La mayoría de la gente te conoce por tu faceta como humorista gráfico, pero ¿cómo es el Julio Rey pintor?

Libre. En el proceso creativo del periódico observo unas normas básicas autoimpuestas como la desnaturalización ideológica, no me gusta que mis viñetas sean acusadas de sectarias, el tratamiento periodístico objetivo de la noticia: la viñeta de Gallego & Rey está inscrita en el ámbito de la sección de opinión de un periódico y por lo tanto, según mi criterio, tiene la obligación y el privilegio de contar y opinar sobre las noticias con su propio lenguaje, contamos la noticia de la mejor manera que sabemos hacerlo: dibujando. Como pintor libero los impulsos que se me han quedado en el tintero.

Cuando presentaste tu primera exposición el año pasado pocos conocían tu faceta como pintor, ¿cómo fue la acogida?

Superó positivamente todas mis expectativas. Bien es verdad que mis compañeros de la prensa fueron enormemente generosos: tuve buenas críticas hasta en cabeceras de la competencia a la mía, El Mundo.

Llevas pintando casi media vida, ¿por qué has tardado tanto en mostrar tu obra?

Efectivamente. Y destruyéndola, con gran disgusto de mi esposa. No hay nada más frustrante que ver diariamente una obra propia que no satisface. Llevaba años experimentando con el expresionismo abstracto, pero no llegaba a ninguna parte. Reconocerme en Basquiat me liberó y mi tapón se descorchó con estruendo, fue teúrgico. Pero es asumir el hecho de que “sé dibujar” lo que me lleva a la figuración y eclosionar mi universo.

4. ¿Qué diferencias (técnicas, conceptuales…) existen en tu nueva etapa con respecto al trabajo anterior?

Los accidentes de la geografía de mis tableros forman una parte muy importante de mi obra, nada iguala la expresividad de las vetas naturales. Lo que más me libera de mi Jeckyll periodístico, aunque las tipografías son maravillosamente inevitables, son los impulsos inconscientes del action painting: raspaduras, goteos…

¿Algún día veremos en una exposición trabajos de esa etapa anterior?

Espero que el interés por mi pintura crezca lo suficiente para que alguien se anime a realizar tareas arqueológicas.

Tus artistas de cabecera son Velázquez, Rubens y Van Dyck, ¿qué destacarías de cada uno de ellos?

Y PICASSO, sobre todo Picasso. Su sabiduría técnica, el aplomo de su trazo… La elegancia de Van Dyck es mi debilidad. Pablo Picasso dijo “yo no busco, encuentro” sinceramente, yo también estoy aprendiendo a encontrar.

¿Cómo te han influido otros artistas como Basquiat o Pollock?

Son las vetas que de mis tableros. Admiro y utilizo de una manera reverencial también a Antoni Tàpies y cada vez le descubro más en mis influencias y en las de Barceló, por cierto.

Lo que pretendes en tu obra es “llegar a lo más hondo del retrato” y has retratado a algunos de los artistas que influyen en tu obra y también al rey Juan Carlos. ¿Por qué te interesa tanto el retrato?

Supone un gran reto técnico en el que, con cada retrato que realizo, se fragua un poco más mi estilo como pintor. Y pintar la mirada: en los brillos de la pupila está la vida y su milagro.

El rey emérito tiene un retrato difícil y su caricatura tampoco fue fácil (aunque nada comparada con la de Doña Letizia con tanta cirugía) necesito modelos y no escojo los fáciles. A Pollock y Basquiat por pura admiración. En mi próximo proyecto que he titulado “Mitomanías” todo van a ser retratos, desde Steve Jobs hasta Barack Obama: mitos

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Foto: Galería El arte de lo imposible

En una de las obras que presentaste en News pintaste a Twitter, ¿qué te parece como herramienta de comunicación?

Soy un tuitero (@reydibujante) muy activo, escogiendo escrupulosamente a quien seguir, es extraordinario, internet en general se ha convertido en un instrumento de trabajo utilísimo, para mi es la imprenta Gutenberg del siglo XXI. En mi pieza, “The bird”, el icono de Twitter tiene una parte orgánica, así pude pintarle el ojo y los brillos vitales de su pupila, un ente con vida propia.

Eres un asiduo visitante del Museo del Prado, ¿qué obras son tus imprescindibles?

Intentare alejarme de los tópicos. El Cristo muerto de Antonello de Messina; Santo Domingo de Silos de Bermejo; El bufón don Diego de Acedo “el Primo” de Velázquez; María de Medici de Rubens; el autorretrato de Van Dyck con Sir Endymion Porter; Los retratos preparatorios para La familia de Carlos IV de Goya…

¿Qué otros museos recomendarías?

Tengo debilidad por los Smithsonian de Washington, D.C. y su colección de expresionismo abstracto americano, claro.

¿Cuáles son tus próximos proyectos? ¿Tienes prevista alguna nueva exposición?

En septiembre inauguro en León y luego presentar “Mitomanías” en Madrid y después llevarla a Gijón con mi galería oficial, El Arte de lo Imposible.

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Mercadillo LABshop, una manera diferente de crear comunidad

Quizás porque vivimos en una sociedad marcada por las apariencias y la imagen, parece que las cifras de visitantes a museos, a veces tan infladas, han sido relegadas por el número de seguidores en las diferentes redes sociales. Parece que ya, en el ámbito de la cultura y los museos, hemos encontrado la solución al reto de crear comunidades en nuestro entorno más inmediato a través de la influencia social, el engagement, Instagram y los hashtags. Se siguen midiendo los resultados de forma cuantitativa y no cualitativa. Sin embargo, la realidad es bien distinta. Hace muy pocos días, leíamos la noticia de que los museos de Barcelona reciben tres visitantes de otros países por cada visitante local y, en el caso del Museo Picasso, la proporción de visitantes de Cataluña es de dos por cada cien. La descontextualización es absoluta, pero desgraciadamente no es algo que ocurra sólo en Barcelona. Es un problema que afecta a un buen porcentaje de museos españoles. Y teniendo en cuenta el buen trabajo en web y redes sociales desarrollado por el Museo Picasso de Barcelona, parece que nada tiene que ver con el uso de estas herramientas.

Según se refleja en el artículo 6 del Código de Deontología del ICOM para los museos, estos “deben crear condiciones propicias para obtener el apoyo de las comunidades (…), reconocer sus aportaciones y fomentar una relación armónica entre ellas y el personal del museo”. Es evidente que los medios sociales contribuyen a crear estas condiciones, pero es necesario desarrollar iniciativas en el propio espacio del museo e incluso sacando a la institución y su colección a la calle o a los objetos cotidianos, para salir al encuentro de su público más próximo. Aunque forma parte de la estrategia de comunicación publicitaria, son interesantes algunas campañas como “Ven a darnos vida”, desarrollada por el Museo Nacional de Escultura de Valladolid y dirigida fundamentalmente al público local, y otras desarrolladas desde el Museo de Bellas Artes de Bilbao.

Campaña "Ven a darnos vida"

Campaña “Ven a darnos vida”

Algo que me gusta de LABoral es que con frecuencia, algunas de sus exposiciones se prolongan por las calles del centro de Gijón. Esto ocurrió con la muestra “Llega un grito a través del cielo”, por ejemplo, en la que el artista James Bridle instaló la sombra de un dron militar MQ1 Predator muy cerca del puerto deportivo de la ciudad. Esto junto a su marcado interés por las propuestas basadas en las nuevas tecnologías hacen que LABoral no sea un centro de arte al uso, pero hay más. Su filosofía se acerca a lo que Nina Simon define como “institución participativa“: un lugar en el que los visitantes pueden crear, compartir, y conectar con otros. El fabLab Asturias, Laboratorio de Fabricación de LABoral, así como los campamentos de robótica para niños, entre otras actividades, son buena prueba del interés de LABoral por ser una institución participativa, algo que se manifiesta también en su apoyo a la producción local. En España existen muy pocos espacios con vocación claramente internacional en los que tengan cabida las propuestas de artistas locales, especialmente en materia de videoarte, sin que resulte forzado.

Tampoco suele ser habitual que convivan lo que entendemos como “alta cultura” con la cultura popular y objetos creados, diseñados y autoproducidos por diseñadores locales, yendo más allá del típico merchandising. Una buena prueba de ello es el Mercadillo LABshop que se celebra en LABoral desde el año 2008 con tres convocatorias anuales. Este mercadillo va más allá de la simple venta de objetos. Es una manera diferente y fresca de crear comunidad en torno al centro y sus propuestas a través de la creatividad. Pero también es una ocasión excepcional para dar a conocer las propuestas que se hacen desde el propio centro, especialmente las desarrolladas gracias a las diferentes residencias de producción.

Durante el pasado fin de semana, se celebró una nueva edición de este mercadillo, que, como viene siendo habitual, toma en el verano un formato similar al de la romería, con la participación de más de cincuenta diseñadores de la región que presentaron propuestas de diferentes tipos: desde moda hasta jabones naturales, muebles, joyas o ilustraciones. Los asistentes también pudieron disfrutar de actividades como la Acción Sonora desarrollada por María Castellanos y Alberto Valverde, ganadores de la última convocatoria Next Things 2015 de LABoral con su proyecto Environment Dress, junto a Coco Moya e Iván Cebrián, ganadores del Premio LABJoven_Los Bragales con su proyecto Menhir, o de la presentación de la instalación sonora Algo fluorescente, desarrollada por Roc Jiménez de Cisneros en el LABoratorio del Sonido de LABoral.

La próxima convocatoria de este mercadillo será en diciembre. Mientras tanto, podéis seguir todas las novedades en la webhttp://mercadillolabshop.net/blog/ y conocer un poco mejor a todos los participantes.

Dragones

No sé si es algo que sólo pasa en Extremadura o es algo generalizado pero cuando llega el verano (a no ser que sea año electoral) la prensa empieza a interesarte un poquito más de lo normal en la cultura y en concreto por el arte contemporáneo. Así descubrí hace dos veranos el trabajo de Fati Rubio, una jovencísima artista cacereña que por entonces estaba a la mitad de sus estudios de Bellas Artes en Salamanca. Acompañaba la entrevista una fotografía de Fati junto a uno de sus autorretratos, una pintura. Después de esa entrevista, Fati siguió sus estudios y poco a poco fue abandonando la pintura y especializándose en grabado, la técnica que centra su exposición “Dragones” y también su Trabajo Fin de Grado que ha presentado en la Facultad hace muy pocos días.

Desde que abrimos la sede de Lemon y Coco, Fati se convirtió en una habitual de las exposiciones. Venía a visitarnos cada vez que venía a pasar unos días a Cáceres y a veces se quedaba horas. Nos decía que eso formaba parte de su aprendizaje y a mí, personalmente, no para de sorprenderme. Es una esponja. Escucha con atención cualquier comentario, por absurdo que pueda parecer, y responde cosas sorprendentes que quizás a ti nunca se te hubieran pasado por la cabeza.

“Dragones” es su primera exposición y ha tardado casi un año en materializarse. Después de varios intentos por hacer la selección de obras, basándonos en diferentes criterios técnicos, temáticos o estéticos, Fati lo tuvo claro:

No creo que tenga que inventarme un  proyecto que no sea mi autorretrato. Puesto que todo lo que hago, o parte o son interpretación es de ese “yo” que tenemos todos, y todos nos disponemos a encontrar, cada uno de la forma que quiera. (…) Realmente creo que no existe un ” yo” definido y cerrado, sino un “yo” flexible, cambiante y algo descontrolado por segundos, por el más mínimo motivo externo.

“Dragones” es una exposición sobre en la que todas las obras están impregnadas por la “obsesión identitaria” de la artista, basándose en las teorías sobre esta materia del filósofo Clement Rosset en su libro “Lejos de mí. Estudio sobre la identidad“. La frase de Rosset “Más allá de la ceguera en la que se encuentra el individuo con respecto a sí mismo, la naturaleza de la irresistible e irrazonable ceguera que lo anima a vivir” explica por qué en algunas obras de la exposición y, en general en toda su producción, aparecen grafismos tapando los ojos. A esto habría que añadir el poema Corazón de Elena Medel que ha inspirado el título de la exposición:

“De puntillas bajaré al sótano del mundo, donde las niñas remedan su torso hueco con los juguetes que encuentran por la calle. Si te acercas a mi pecho, un dragón blandito te quemará los ojos, fabricando con tus pupilas una brújula que me pierda en el pasillo hasta tu cuarto”.

Junto a estas influencias, una de las obras presentes en la exposición parte de un aforismo de Kafka: “Una jaula fue en busca de un pájaro”. Esta obra, además, fue seleccionada en el Certamen de Artes Plásticas de Salamanca y estuvo expuesta en el DA2.

Fati Rubio

Todas las obras de “Dragones” tienen como nexo común la anatomía femenina y el autorretrato, pero han sido realizadas empleando técnicas gráficas diferentes: serigrafía tradicional y digital, grabado a punta seca, o la transferencia electrográfica. Muchas de ellas parten de fotografías propias de interpretaciones de obras de la fotógrafa Mira Nedyalcova.

Si queréis ver la exposición, podéis hacerlo hasta el próximo 21 de julio.