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Abrir los museos al público

Hoy ha arrancado una nueva edición de la #MuseumWeek, un evento internacional que se desarrolla a través de twitter y que este año llega a su tercera edición. Es cierto que se cuestiona mucho sobre la necesidad de que eventos de este tipo tengan sentido ya, en una época en la que los museos tienen cada vez más clara su presencia y más definida su estrategia en redes sociales.Esta mañana, mientras leía algunos comentarios que iban en este sentido pensaba que, aunque para mí ya ha perdido casi todo el interés, sí es necesario que existan proyectos como la #MuseumWeek, porque cualquier iniciativa que trate de difundir la cultura en general y los museos en particular tiene que ser bien recibida. Tenemos que tratar de salir de nuestra burbuja de museos y arte y darnos cuenta de que hay vida más allá y que todos los esfuerzos son pocos.

Hace algunos meses, entraron en Lemon y Coco dos niños gitanos de unos trece años. Uno de ellos me preguntó: ¿Esto es un museo? No daba crédito a lo que había preguntado, le dije que no, se giró hacia el otro chico y después de un “¿Ves? ¡Te lo dije!” salieron corriendo de allí. La semana pasada volvió a pasar algo parecido. Un chico de unos 16 años entró preguntado qué qué hacíamos y al intentar explicárselo dijo “¡Ah!, Esto es un museo” y se fue. Lemon y Coco es un espacio de 15 metros cuadrados. Tiene 7 metros lineales de pared. Que alguien, aunque proceda de un ambiente marginal, pueda llegar a pensar que es museo es que los museos tienen mucho que hacer todavía.

Pero fuera de nuestra burbuja no sólo hay personas que no saben qué es un museo, que nunca han ido a un museo. Ha personas que han visitado museos alguna vez y tienen un concepto muy negativo de ellos. Los ven como espacios aburridos y poco interesantes que no tienen nada que aportarles, como espacios a los que sólo van turistas y gente rara que habla raro.

Probablemente el público más difícil al que se enfrentan los museos son los adolescentes y los jóvenes. Eso siempre ha sido así pero ahora posiblemente nos encontramos ante una situación mucho más desoladora que hace años y es que hay muchos jóvenes que viven dentro de una burbuja creada por determinados programas de televisión. Jóvenes insensibles que no dudan en llenar twitter de mensajes de indignación porque Telecinco cancela la emisión de Hombres, Mujeres y Viceversa por los atentados de Bruselas, jóvenes que ríen a Youtubers comentarios de dudoso gusto, jóvenes que tienen a Ylenia, a Belén Esteban o a Kiko Rivera como modelos a seguir. Sí, esos jóvenes existen y el Museo Thyssen no sólo se ha dado cuenta de eso sino que ha decidido que quiere abrir su museo a ellos. Lo ha identificado como público potencial. Hasta aquí todo bien. El problema radica en la estrategia que está desarrollando para conseguirlo.

Si hace unos meses nos sorprendían con un reportaje de Ylenia en el Museo, en el que decía frases como “Mira, han hecho un monopatín con el icono de whatsapp”, refiriéndose a  El Grito de Munch, hoy con motivo de la #MuseumWeek hemos presenciado un espectáculo todavía más lamentable. El Museo Thyssen ha invitado esta mañana a Fausto Climent (@SrFortFast), conocido como “El reportero del botellón” para que entrevistara a través de Periscope a los visitantes del Museo.

Periscope es una herramienta que permite hacer retransmisiones en directo. Una vez finalizada la retransmisión, el vídeo está en internet durante 24 horas. Si tenéis interés en ver a la que hago referencia en el post antes de que desaparezca, podéis pinchar aquí.

La retransmisión ha tenido una duración de unos 24 minutos y ha sido seguida por más de mil personas. A lo largo del reportaje, @SrFortFast nos ha deleitado con frases como “Estamos en la galería de arte contemporáneo y no sé a quién podremos encontrar aquí aparte de snobs“, “Quería coger un chino y vacilarle pero al final me ha dado penilla“, o “Tenéis que enseñarle a las mujeres lo que quieren“, comentarios que no sólo son inapropiados hacia ciertos colectivos, hacia cualquier persona en general, sino que también están menospreciando al museo y está reforzando la visión peyorativa que muchos jóvenes tienen acerca de estos espacios.

Ante las quejas recibidas por muchos usuarios de twitter, el Museo Thyssen se ha justificado diciendo que la colaboración de @SrFortFast no ha sido remunerada y que forma parte de su interés por abrir el museo a todo el mundo. Podríamos decir que para el Museo Thyssen el fin justifica los medios, pero realmente, ¿el vídeo de Ylenia o el Periscope de esta mañana han dado algún resultado?

 

 

Si me han parecido lamentables las palabras de @SrFortFast los comentarios de los espectadores del Periscope no se han quedado atrás, y no sólo invitaban constantemente a que el reportero entrevistara a “una gorda”, “un viejo”, o que buscara “pelirrojas”, sino que no paraban de hacer referencia a la melena del Youtuber con frases continuas como “Pélate”, insistían en que preguntaran a los visitantes por el Museo del Bernabeu, pedían el teléfono de las chicas que eran entrevistadas e incluso un usuario puso varias veces la frase “Moza, vente pa Galicia que tengo tierras“. Ningún comentario a lo largo de toda la emisión me ha permitido vislumbrar que existiera un mínimo interés por el Museo Thyssen, por los museos en general.

Quiero pensar que todo esto sólo es una estrategia fallida para acercarse a un público muy difícil, al que quizás sólo a través de formatos y lenguajes poco convencionales, con visitas gratuitas y atractivas, quizás también con ayuda de la propia televisión pero con unos límites, con una base educativa coherente.

Las mejores personas para acercar los museos a otros públicos son las que ya están cerca de los museos, las que los conocen. Comunicar  un museo a través personas como @SrFortFast o Ylenia me parece una irresponsabilidad ¿De verdad creéis que merece la pena?

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Soy historiadora del arte y escribo este blog desde el año 2007. Me interesa el arte contemporáneo, la educación y la aplicación de procesos participativos al arte y la cultura

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