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Adiós, Toni

No puede decirse que conociera demasiado a Toni Barroso, y creo que no lo veía desde la inauguración de Abigail. Hablé por primera vez con él el año pasado, en la rueda de prensa de las Ayudas Francisco de Zurbarán, y unos meses después me tocó trabajar en la exposición que hizo en San Jorge. Durante esas semanas estuve en su casa varias veces, me explicó uno por uno todos los cuadros, y me recorrí San Jorge varias veces con Raquel Preciados buscando una silla para una performance que pretendía hacer en la inauguración, pero que nunca hizo.
Desde el primer momento me pareció un personaje peculiar. Tenía una forma de vestir peculiar, una forma de andar peculiar, una sonrisa peculiar. Un día me dijo que escribiera algo sobre la exposición en Avuelapluma, lo que yo quisiera, que seguro que le gustaba. Esta mañana después de mucho buscar he podido encontrarlo.

Hasta el próximo día 24 de octubre puede verse en el Centro Cultural San Jorge catorce cuadros en los que Toni Barroso reinterpreta mitos clásicos desde una perspectiva contemporánea y personal.

Tras un año y medio de intenso trabajo, Toni Barroso expone durante este mes de octubre el que considera que es el proyecto “más maduro” de su carrera, becado con las Ayudas Francisco de Zurbarán de la Consejería de Cultura y Turismo. En total son catorce obras de gran formato realizadas con la técnica del collage, a partir de recortes de papel, fotografías, telas, hilo, chapa, papel de embalar, y con un toque casi artesanal presente en la exposición a través de los textos escritos a mano sobre la pared.

En todas las obras juega con elementos de la tradición, manipula imágenes de obras míticas de la historia del arte y las mezcla con otras propias, especialmente fotografías realizadas durante su estancia en Colonia, para recrear sus propios mitos, reinterpretando elementos de la iconografía tradicional.

La historia de Mithos empezó cuando Toni Barroso recibió un encargo para realizar un cuadro sobre el mito de Ariadna, que, además, es el encargado de abrir la exposición. Ariadna ayudó a Teseo a huir del laberinto del minotauro entregándole un ovillo de hilo que le conduciría hacia la salida. Teseo, tras vencer al minotauro, se marchó con Ariadna a la isla de Naxos, donde la abandonó. En el cuadro aparece la Ariadna recién abandonada por Teseo y perdida en Naxos, un momento antes de que Baco la encuentre y se enamore de ella. Ariadna está sacada de una pintura de Vermeer, cubierta de telas y de hilos que la hacen inaccesible y frágil, pero que el artista utiliza para guiar simbólicamente al espectador en el recorrido hacia los demás cuadros.

El hilo aparece en la mayoría de las obras de la exposición, en La Anunciación, en El Renacimiento de Venus, pero además de en la Ariadna, tiene un especial protagonismo en El bosque de las ánimas y en el Apolo, que además tienen una historia en común: Toni empezó a trabajar intensamente en el fondo de este cuadro a partir de hilos de algodón encolados que después pegó sobre la madera. Los cubrió con varias capas de pintura negra y roja que luego lijó hasta dejar visibles en algunos puntos las marcas del algodón. El proceso fue tan lento y complicado que Toni decidió convertirlo en un cuadro independiente titulado El bosque de las ánimas, y reiniciar el Apolo, en el que trabajó durante ocho meses. Apolo es, en realidad, un modelo al que Toni retrató durante su etapa como fotógrafo de moda en Alemania, donde estuvo viviendo durante varios años.

Pero Apolo y El bosque de las ánimas no son los dos únicos cuadros interrelacionados de la exposición. Hace un tiempo, Toni presentó una de las obras expuestas ahora a un certamen de artes plásticas. Se la devolvieron envuelta en papel de embalar junto con una carta en la que se explicaban los motivos por los que no era aceptada, pero esto le sirvió como punto de partida para hacer dos cuadros más. Con el papel de embalar como base, Toni realizó El Juicio Final, donde todavía puede leerse el nombre del remitente, y en Flora de secano, uno de los personajes de Los Borrachos, de Velázquez, nos presenta la carta, puesta del revés.

Se trata de una manera más de reutilizar materiales para convertirlos en arte, pero también de cargar a las obras con mensajes ocultos, como en “El renacimiento de Venus”, donde cubre la famosa obra de Boticelli por un retrato de su abuela, sin olvidar que Toni Barroso no deja nada en sus cuadros al azar.

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Soy historiadora del arte y escribo este blog desde el año 2007. Me interesa el arte contemporáneo, la educación y la aplicación de procesos participativos al arte y la cultura

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