nuevas tecnologías

¿App (gratuita) o audioguías de pago?

Hace dos semanas se anunció que el Ayuntamiento de Cáceres planea poner a disposición de los turistas unas audioguías de pago para visitar la ciudad monumental. Este proyecto, que se realiza en colaboración con la Escuela de Organización Industrial, retoma una iniciativa llevada a cabo con en el año 2008. En esa ocasión, el itinerario propuesto incluía cuarenta puntos de interés y la información estaba disponible en cinco idiomas.

Todavía no se han dado a conocer las tarifas de uso de estas audioguías pero sí se saben los precios que tenían las anteriores: 4,50 euros al día y 20 euros de fianza. Estas audioguías fueron utilizadas por apenas media docena personas durante el tiempo en el que estuvieron a disposición de los turistas.

Teniendo en cuenta este dato me surge la primera duda: sabiendo el poco uso que tuvieron, ¿qué puede hacer pensar al Ayuntamiento que ahora pueden funcionar para que se rentabilice la inversión? Porque estas audioguías no van a recuperar las que ya creó el gobierno anterior sino que van a realizarse de nuevo y van a costar 360000 euros, de los cuales 18000 euros los pondrá el Consorcio Ciudad Histórica de Cáceres, y el resto la Escuela de Organización Industrial, a través de los Fondos Europeos de Desarrollo Regional. Todo esto me sorprende aún más cuando hace un año se colocaron (a una altura muy poco práctica) códigos QR con información de los diferentes monumentos en diferentes idiomas y todavía no se ha hecho balance sobre su uso y su aceptación.

Foto: @MikiGazquez
Foto: @MikiGazquez

Otra duda es el precio que tendrán. Los que tuvieron en la etapa anterior me parecen desproporcionados, pero es justificable si se tiene en cuenta que es necesario contar con unos fondos para el mantenimiento de los aparatos (en 2008 había 25). De todas formas, creo que es un gasto que puede evitarse si tenemos en cuenta que casi todos llevamos a todas partes un aparato mucho más poderoso y con muchísimas posibilidades: nuestros smartphones.

Por eso me pregunto: ¿De verdad no sería mejor una app? Quizás necesitaría más inversión pero el impacto también sería mayor, sobre todo si se plantea como un app que pueda usarse antes, durante y después de la visita. Una app que permita la creación de rutas en función de los intereses o el tiempo disponible, que incluya reconocimiento de imagen y posibilidad de compartir contenidos en redes sociales y dejar opiniones y comentarios que puedan servir a otros usuarios. Una app que incluya la información en diferentes idiomas (también vídeos en lengua de signos) y en diferentes formatos, porque no todos asimilamos la información de la misma manera.

Yo nunca he usado una audioguía en un museo y tampoco me gustan las visitas guiadas (sólo he participado en alguna porque era obligatorio). Prefiero leer, investigar y apuntar datos que me parecen interesantes para ampliar la información en casa. Algunos pensarán que los que preferimos leer ya tenemos los folletos, pero ¿por qué diseñar una herramienta para cada formato si tenemos una en la que pueden convivir todos  o la mayoría? No digo que tengamos que terminar con los folletos para siempre, pero la información que se puede incluir es muy limitada si queremos que sea pequeño y fácil de llevar y de utilizar pero por lo general terminan en el cubo de la basura o arrugados y abandonados. Además, si el folleto tiene mucho texto es muy complicado encontrar la información que buscas o lo peor… la información que buscas no aparece en el folleto.

Una app no sólo permite ofrecer la información en diferentes formatos. También permite estructurarla en diferentes niveles para adaptarse a la curiosidad y los intereses de los diferentes usuarios. Y lo más importante: se ofrece en un dispositivo que ya saben usar a la perfección.

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Soy historiadora del arte y escribo este blog desde el año 2007. Me interesa el arte contemporáneo, la educación y la aplicación de procesos participativos al arte y la cultura

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