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Una aproximación al paisaje en la obra de Enrique Radigales

¿Cuántos colores hexadecimales tiene un paisaje? Esta pregunta que posiblemente nunca ninguno de nosotros nos hemos planteado en nuestra vida es una de las que hace Enrique Radigales en el vídeo de “El barro y la paja”, un proyecto, realizado bajo el comisariado de Luisa Fuentes Guaza dentro del ciclo “Diálogos autónomos” de La Casa Encendida.

“El barro y la paja” surge tras realizar varios viajes a Pericastó, un lugar que conoce en diciembre de 2012 y que había pertenecido a su familia. Pericastó es, para Enrique Radigales, el “antitaller”, un terreno de secano de dos hectáreas situado en Huesca en el que se condensa y se resume su atracción por el paisaje. Pericastó es, también, el paisaje que Radigales se ha encargado de digitalizar en la obra “Primer Diagnóstico Taxonómico” que forma parte de la exposición Datascape de LABoral.

Pero, ¿cómo se digitaliza un paisaje?

En el caso de Pericastó, Enrique Radigales ha medido el contorno en píxeles y ha realizado fotografías digitales desde las que ha extraído los colores hexadecimales. Asegura, además, que siempre realiza las fotografías desde el mismo punto. Pero, como en cualquier traslación métrica, nos advierte de que en su digitalización hay un margen de error, un error con el que, recuerda, se jugaba en el arte digital de los años noventa. Antes de seguir, es necesario hacer un paréntesis y destacar que Radigales no busca con su trabajo con el paisaje realizar una traslación con técnicas informáticas, sino trasladar un paisaje al ámbito computacional, y esto significa que no toda la producción de Enrique Radigales pueda etiquetarse dentro de lo que conocemos estrictamente como New Media. Más allá de calificativos, el propio artista opta por definir su trabajo como “arte digital unplugged”.

Primer Diagnostico Taxonomico
Primer Diagnóstico Taxonómico. 2014

Al preguntarle sobre su relación por la tecnología y sobre cómo muchas de sus obras, además de contar con un formato físico existen con entidad propia en el mundo digital, Enrique Radigales responde que se debe a que pertenece a la generación obsesionada con la tecnología, una generación que vivirá una de las adaptaciones “más dolorosas y asombrosas” de la historia: la de aprender un nuevo lenguaje de comunicación y una nueva manera de trabajar y de comunicarse.

Esta obsesión por la tecnología, que asegura que ya no afecta a los nativos digitales, es la que probablemente le lleve a mirar el paisaje con ojos diferentes, con una mirada digital, que le lleva a querer extraer los colores hexadecimales de un paisaje o a querer digitalizarlo, como hemos planteado anteriormente, pero también a interpretar lo que vemos a través de la ventana de nuestro ordenador como una nueva manera de ver el mundo y de conocer otros paisajes que serán diferentes en función de cuál sea nuestro entorno de trabajo, nuestro software. A través de la ventana de nuestro ordenador nos familiarizamos con entornos más o menos hostiles, dependiendo de la hostilidad que desprenda nuestro software, igual que cuando somos pequeños nos familiarizamos con el paisaje en el que vivimos.

Otra de las cuestiones que preocupan a Enrique Radigales en su trabajo es tratar de explicar cómo se produce la erosión en un paisaje de manera general y en determinados elementos naturales en particular. Y el artista encuentra en el mundo digital y en la ventana de su ordenador un gran aliado para explicarlo, porque los archivos digitales, entre los que se encuentran las obras de net.art, también se erosionan. Sobre esta erosión del código trata su proyecto </open seed>  de 2007, consistente en ver cómo un fragmento de código html escrito con semillas desaparece ante el avance del paisaje.

openseed
</open seed> 2007

Proyectos como Souvenir (2013) surgen de una intencionada erosión de archivos digitales de su ordenador. Y esta erosión se consigue, ni más ni menos, que tirando un archivo a la papelera de reciclaje, y después vaciarla. El archivo, que aparentemente ha desaparecido de nuestro ordenador, sigue ocupando un espacio en el disco duro. La actividad posterior que tengamos en el ordenador, generando nuevos archivos, provocará que se ocupen bloques de espacio nuevos pero también bloques correspondientes a los archivos borrados. El tiempo y la actividad generada influirán en el grado de degradación de los archivos borrados, que el artista se encarga de sacar a la luz a través de un software de recuperación, ya no como los archivos que fueron en un inicio sino como lo que él define como “ruinas digitales”.

souvenir
Souvenir. 2013

Este concepto de erosión y de degradación del paisaje natural aparece también en la obra Tótem Evanescente, expuesta también en Datascape y producida durante una residencia en LABoral. Sobre esta obra, de la habló en un post anterior José Luis Calderón, el artista explica: “Asociamos la degradación del medio ambiente al combustible sólido y a las fábricas, pero ¿cuánto cuesta desarrollar una app o un sistema operativo? Detrás de los ceros y los unos, de la inmaterialidad, hay recursos naturales que se desgastan”.

Totem Evanescente from Plug&Pray on Vimeo.

La velocidad a la que estamos sometidos contrasta con los ciclos de producción del medio natural y especialmente con los de un terreno de secano como Pericastó, pero a veces nos olvidamos que la naturaleza está, como el medio digital, en una continua actualización. En relación a esto, cita a Serge Latousche y su teoría del decrecimiento y explica que el desarrollo social va ligado, irremediablemente, a una degradación natural y nos advierte de que no podemos mantener este ritmo de producción.

La conciencia ecológica, en su opinión, “no es una opción: es una necesidad”.

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Soy historiadora del arte y escribo este blog desde el año 2007. Me interesa el arte contemporáneo, la educación y la aplicación de procesos participativos al arte y la cultura

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