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Arte, videoclips y derechos de autor: Lina Iris Viktor y Orlan

Foto: www.marianeibrahim.com

Hace unos días a través de la web de Artsy leí que la artista Lina Iris Viktor ha denunciado a los cantantes Kendrick Lamar y SZA y a la discográfica Universal por el vídeoclip de “All the stars”, la canción central de la película del superhéroe de Marvel Black Panther. 

Lina Iris Viktor es una artista nacida en Londres, de padres liberianos, que actualmente vive entre la capital británica y Nueva York, donde abre habitualmente su estudio tanto a coleccionistas como al público interesado. Su trabajo se desarrolla a través de la fotografía, la performance, la escultura o la pintura, y utiliza con frecuencia formas geométricas y patrones de diferentes tamaños que se repiten ocupando gran espacio de la obra, con colores puros y basándose en leyes y principios matemáticos, científicos y filosóficos. Lina ha mostrado su obra en diferentes puntos de Europa y Estados Unidos, incluyendo Miami Art Basel en 2014, y proyecta exposiciones en Camerún y Sudáfrica con las que busca mantener vivo su vínculo con África.

El motivo de la denuncia es que durante 19 segundos el vídeoclip muestra patrones dorados que reproducen de manera exacta o muy aproximada obras de la serie “Constelaciones” realizadas por la artista entre 2016 y 2017, y en las que utiliza oro de 24 kilates. Una obra de esta serie ha sido recientemente adquirida por el Museo Smithsonian de Historia y Cultura Afroamericana de Washington para su colección permanente, según ha anunciado la artista en su cuenta de Instagram.

Fotograma del vídeoclip de “All the stars”

El parecido entre el trabajo de Lina Iris Víktor y las imágenes que aparecen en el vídeoclip de “All the stars” no se deben a una casualidad. Los representantes de Marvel y personas relacionadas con la producción del videoclip y la película contactaron con ella en 2016 y 2017 para iniciar una colaboración que Viktor rechazó por considerar inaceptables los términos artísticos y económicos, que implicaban una cesión en exclusiva de los derechos sobre esas obras, perdiendo Víktor la posibilidad presentarlas en otros ámbitos artísticos. En la denuncia, la artista solicita que se reconozcan sus derechos de autor, lo que imagino que implicaría una compensación económica, o, en su defecto, pide la retirada del vídeoclip, que ya tiene más de 36 millones de reproducciones en Youtube. 

Una situación similar a la de Lina Iris Viktor, pero ya resuelta, la protagonizó hace algunos años Orlan en relación con el videoclip de la canción “Born this way” de Lady Gaga.

Este vídeo, de más de siete minutos de duración, fue publicado en febrero de 2011 y dirigido, a partir de una historia escrita por la propia Lady Gaga, por el fotógrafo de moda británico Nick Kgnight, responsable de otros vídeos de Gaga y de otros artistas como Bjork o Kanye West. La verdad es que el vídeo está cargado de referencias a la historia del arte y del cine. Desde Dalí a Hitchcock, pasando por Fritz Lang. (En este artículo podéis encontrar un análisis detallado del vídeo en el que aparecen además las obras de arte en las que se basan algunas de las escenas aunque, curiosamente, no se menciona nada sobre Orlan, a pesar de que existen similitudes evidentes.)

Lady Gaga aparece caracterizada, en buena parte del vídeo, con unas pequeñas protuberancias en su frente, en la parte superior de los pómulos y en los hombros, parecidas a los implantes faciales que Orlan se insertó en una de sus performances quirúrgicas, dentro de su arte carnal, y que se han convertido ya en una de sus señas de identidad. Además, durante escasos segundos, puede verse a la cabeza de la cantante asomando por una mesa con una actitud y un corte de pelo que recuerdan mucho a la obra “Mujer con cabeza” de la artista francesa. 

Con estos dos argumentos, Orlan denunció a Lady Gaga, a los responsables de vestuario y maquillaje del videoclip, y de nuevo a la discográfica Universal por el uso de imágenes que hacen clara referencia a su obra sin su consentimiento  y reclamaba 31,7 millones de dólares, el 7% del total del dinero obtenido por la venta del disco del mismo nombre del vídeoclip. Lady Gaga afirmó que no conocía el trabajo de Orlan y que su imagen en el vídeoclip estaba inspirada en una de las colecciones del diseñador de moda Alexander McQueen.

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Después de años de litigio, la situación se resolvió en un juzgado de Nueva York en julio de 2016: Orlan perdió el juicio y tuvo que pagar 22000 dólares a Lady Gaga. La sentencia consideraba, en resumen, que las obras de Orlan no son creaciones simplemente visuales sino que están fuertemente unidas a las ideas y conceptos que las sustentan y no puede haber plagio si estos mismos conceptos no están en la base de las imágenes que aparecen en el vídeoclip de Lady Gaga. (Al conocerse la sentencia, Orlan anunció que presentaría un recurso pero no he encontrado más información sobre este tema). 

Teniendo en cuenta este precedente, ¿qué posibilidades tiene Lina Iris Viktor de que se reconozcan sus derechos? 

Tanto la plataforma Artsy como el New York Times en los reportajes que dedican a este asunto aportan declaraciones de expertos en propiedad intelectual que coinciden en que, si bien es cierto que las similitudes entre la obra de la artista y las imágenes de vídeoclip son más que evidentes, no son copias exactas sino que se insertan dentro de un mismo estilo, y el estilo no puede protegerse. También iría en su contra que las imágenes que hacen referencia a su obra tienen una duración de sólo 19 segundos y es una pequeña parte dentro de la duración total del vídeoclip. 

La duración quizás pudo ser determinante en la manera en la que resolvieron otros dos casos similares a los de Orlan y Lina Iris Viktor. En el año 2003, Samuel Bourdin demandó a Madonna porque en el vídeoclip Hollywood aparecían recreadas once fotografías realizadas por su padre, Guy Bourdin, para la revista Vogue entre las décadas de los cincuenta y los ochenta. En 2011, el mismo año en que Lady Gaga publicó Born this way, fue el fotógrafo David La Chappelle quien acusó de plagio a Rihanna por considerar que el concepto, la ambientación, los temas, los colores o el vestuario, entre otras cosas, del vídeoclip S&M estaban basados en sus creaciones. En estos ejemplos, que se resolvieron a través de acuerdos privados entre las partes, las demandas hacían referencia a la (casi) totalidad del vídeoclip y no a fragmentos, como ocurre con Orlan y Lina Iris Viktor. 

La cuestión ante todo esto es, ¿son estos ejemplos realmente plagio o podrían enmarcarse dentro de prácticas apropiacionistas? ¿es el carácter comercial del vídeoclip lo que hace que sean considerados así? y en este caso, ¿están lo suficientemente protegidos los derechos de autor de los artistas visuales?

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Soy historiadora del arte y escribo este blog desde el año 2007. Me interesa el arte contemporáneo, la educación y la aplicación de procesos participativos al arte y la cultura

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