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Facebook, arte y censura

Cada vez es más habitual escuchar aquello de “Si no estás en internet, no existes”, aunque yo me atrevería a decir que la famosa frase se refiere, en realidad, a las redes sociales. Se ha creado una especie de necesidad de estar para ser visto, y Facebook se ha convertido en una herramienta fundamental de difusión para los artistas, a través de sus perfiles personales o de páginas de fans. No es raro encontrarnos con artistas que cada vez dedican menos tiempo a actualizar su web o su blog y más tiempo a las redes sociales.  Es una herramienta fácil de usar, dinámica y que puede llegar a mucha gente, pero tiene un problema y es que si Facebook considera que las obras de un artista no cumplen con sus normas comunitarias da igual el criterio artístico, los premios que haya recibido o los lugares en los que se haya expuesto: Facebook puede eliminar la publicación e incluso el perfil o la página. No obstante, es necesario explicar que para que esto se produzca es necesario que un usuario, previamente, haya enviado marcado ese contenido como inadecuado. Facebook recibe la notificación y decide revisarlo. Si consideran que, efectivamente, incumple sus normas comunitarias el contenido se elimina  o el perfil se bloquea.

Éste es un problema al que se han enfrentado ya artistas como Juan Francisco Casas, María Cañas, Irene Cruz o Leila Amate. También le ocurrió algo parecido a Ouka Leele, aunque en este caso, como veremos, no llegó la sangre al río. 

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A Irene Cruz le eliminaron una publicación a principios del mes de febrero y le bloquearon su perfil hasta que borrara todo el contenido amenazante, hiriente, obsceno o discriminante. Al preguntarle qué hizo ante esta situación, Irene responde: “borré toda fotografía en la que salía un culo y le dí a ‘seguro que no tengo más contenido no permitido’“. Después de esto, consiguió recuperar su perfil, pero algunas semanas más tarde volvió a tener el mismo problema. A pesar de todo, la artista nunca se ha planteado abandonar la red social, aunque sí tiene su opinión respecto a las normas comunitarias: “si alguien te denuncia tienes que saber al menos quién ha sido”. Además, considera que Facebook debería “comprobar que las denuncias son válidas y no eliminar fotografías que no hacen daño a nadie”.

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Otro caso similar le ocurrió a Leila Amat. En su caso, todo empezó cuando superó los 2000 seguidores en su página de Facebook. Según ella, “cuando empiezas a hacerte un nombre no puedes evitar ser carne de cañón de troles y envidioso varios. Intentar hundir a los que les va bien es deporte nacional“. La primera fotografía que Facebook eliminó a esta artista fue “Golondrina de frío”, sobre la que comenta “los pezones son Satán, todo el mundo lo sabe“.

Golondrina de frío (pequeña)

Leila es más dura con las normas comunitarias de esta red social, y llega a calificarlas de “retrógradas”. “He denunciado fotos de perros crucificados, gatos ahorcados, páginas de apología de violencia contra mujeres y homosexuales y una que alentaba a la lapidación a la mujer. Todo este contenido está intacto, pero el de los artistas es perseguido hasta la saciedad ¿Por qué nosotros? ¿Qué se puede temer del arte?” y añade que “se borra más contenido de desnudos femeninos que masculinos”. Esta artista sí llegó a plantearse abandonar Facebook e insiste en que no debe ser la única plataforma en la que compartir contenido, aunque reconoce que la publicidad que se consigue en Facebook es difícil de conseguir en otros lugares. Para concluir dice: “La censura en el arte existe, y ójala sea una anécdota que pueda contar a mis nietos. Lo mismo nos quedan otros nueve siglos de conquista por delante”.

Ninfa (pequeña)

Flor de viento

Lo que le ocurrió a Ouka Leele es diferente a los ejemplos anteriores. La artista, Premio Nacional de Fotografía en el año 2004, inauguró el pasado 10 de febrero en el Círculo de Bellas Artes de Madrid la exposición Banquete Cruel. Pour Quoi?, que trata de visibilizar la violencia que sufren las mujeres en África Central a través de instalaciones, fotografías y vídeos. El día 16 de febrero, Ouka Leele publicó en su perfil de Facebook una fotografía que un amigo suyo le hizo en la exposición. Tres días después, alguien la había denunciado.

Ouka Leele

La reacción de la artista fue publicar en su perfil el siguiente mensaje: “Alguien ha denunciado esta foto, ¿por qué no da la cara quien lo haya hecho? Acaso hay alguien, que se esconde, que le molesta que en esta exposición yo denuncie la barbarie y la crueldad de atroces genocidios? ¿A alguien le molesta que mi exposición se haya hecho con el único fin de contribuir a erradicar los horribles crímenes cometidos actualmente contra la humanidad? Que de la cara, por favor”. En el mensaje que Facebook le envió, notificándole la denuncia, le advertían de que estudiarían la fotografía y que podría llegar a ser eliminada, aunque finalmente no fue así. Ante esta situación, Ouka Leele dice: “No le veo justificación. La foto en cuestión me la hizo  un amigo en mi exposición actual. Una exposición basada en la solidaridad“. Esta artista utiliza Facebook de manera habitual, aunque reconoce que también cuelga sus fotografías en otras plataformas. Sobre las normas comunitarias de Facebook, opina que “están bien siempre que se utilicen para proteger a los usuarios de usos fraudulentos o acosos”.

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Soy historiadora del arte y escribo este blog desde el año 2007. Me interesa el arte contemporáneo, la educación y la aplicación de procesos participativos al arte y la cultura

3 Comentarios

  1. Mer alegra que toques este tema porque a mi también me pasó con un proyecto: Banana Milk, que era un fanzine digital que recogía manifestaciones artísticas relacionadas con el erotismo y lo sexual. Abrí mi fanpage en facebook y cuando me detectaron me censuraron y borraron inmediatamente la pagina. Adiós todo el trabajo de promoción y el contacto con mis seguidores. No es pornografía, es ARTE. No entiendo que lo censuren cuando permiten contenidos mucho más vejatorios…
    http://bananamilkzine.wordpress.com/

    1. Tienes razón… Ayer estuvimos hablando en twitter sobre el tema y el problema es que las reglas del juego se basan en la moral norteamericana y no hay mucho que hacer… Ahora echo un vistazo a tu proyecto 🙂

      1. Ya,la moral americana es muy contradictoria, tienen un doble, triple, o múltple rasero ridículo. Por un lado un pezón les parece escandaloso pero luego sexualizan y objetualizan a la mujer y no pasa nada. AY!

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