Exposiciones

>Límites en el arte: animales y alimentos

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Hace tiempo que existe la polémica sobre el uso de animales en el mundo del arte. Evidentemente, es un tema complicado. No me parece bien que los artistas utilicen a los animales como reclamo en sus obras, ni que esto empiece a ser una práctica más o menos generalizada, pero pienso que es necesario analizar cada obra de manera independiente y tener en cuenta que no se pueden sacar las cosas de quicio y utilizar el término “maltrato animal” tan alegremente que deje de tener sentido.

En septiembre se vivió en Cáceres una polémica muy  intensa como consecuencia de la instalación Zorba que Ismael Alabado presentó en Habana Espacio Libre. En ese caso, cientos de grillos vivos fueron pegados a la pared, mientras que los visitantes a la exposición veían cómo iban muriendo. Eso, por supuesto, es maltrato animal, pero también tengo que decir que fue una instalación oportunista y vacía de contenido. Una ocurrencia.

Ahora, La Casa Encendida presenta From here to ear con motivo de la exposición On&On, la primera que trata sobre el arte efímero en España. La instalación es obra del francés Celeste Bousier Mougenot, un músico que decidió trabajar en el ámbito de las artes visuales porque sus composiciones no eran válidas para las salas de conciertos convencionales. From here to ear está formada por varias guitarras eléctricas y amplificadores situados en un entorno que simula la naturaleza y que acoge a varios pájaros que, cuando se posan sobre las cuerdas de la guitarra, van elaborando una composición musical basada en el azar.

En este caso, a mí personalmente me parece desproporcionado hablar de maltrato animal. De hecho, aunque es la primera vez From hear to hear se muestra en España, ya ha pasado por varios lugares de Francia y en ningún momento ha sido objeto de ninguna denuncia en ese sentido. Es más, creo que la vida de los pájaros y mantenerlos en unas condiciones favorables es fundamental para la obra. ¿Para qué crear algo así, y tener a los pájaros, que son protagonistas de la obra, en un estado que no les permitiera actuar sobre ella y producir sonidos con la guitarra? Esta instalación tiene mucho de fluxus, un movimiento que, como me dijo Gino Di Maggio, está siempre a favor de la vida.

Creo que si debemos reflexionar sobre la presencia de animales en el arte, también es necesario que reflexionemos sobre el uso de alimentos. En la misma exposición donde se encuentra la instalación de los pájaros hay varios kilos de fresas, y un esqueleto hecho con pan y huevo, con el único objetivo de que veamos cómo se pudren. Además, el Museo Tinguely de Basilea expone actualmente, dentro de la exposición “En destrucción”, una instalación de Johannes Vogl que consiste en un artefacto que lanza al suelo tostadas untadas con mermelada. ¿Esto es más ético que poner a unos pájaros a tocar la guitarra?

Claire Morgan

Johannes Vogl

Michael Blazy
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Soy historiadora del arte y escribo este blog desde el año 2007. Me interesa el arte contemporáneo, la educación y la aplicación de procesos participativos al arte y la cultura

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