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Mercadillo LABshop, una manera diferente de crear comunidad

Quizás porque vivimos en una sociedad marcada por las apariencias y la imagen, parece que las cifras de visitantes a museos, a veces tan infladas, han sido relegadas por el número de seguidores en las diferentes redes sociales. Parece que ya, en el ámbito de la cultura y los museos, hemos encontrado la solución al reto de crear comunidades en nuestro entorno más inmediato a través de la influencia social, el engagement, Instagram y los hashtags. Se siguen midiendo los resultados de forma cuantitativa y no cualitativa. Sin embargo, la realidad es bien distinta. Hace muy pocos días, leíamos la noticia de que los museos de Barcelona reciben tres visitantes de otros países por cada visitante local y, en el caso del Museo Picasso, la proporción de visitantes de Cataluña es de dos por cada cien. La descontextualización es absoluta, pero desgraciadamente no es algo que ocurra sólo en Barcelona. Es un problema que afecta a un buen porcentaje de museos españoles. Y teniendo en cuenta el buen trabajo en web y redes sociales desarrollado por el Museo Picasso de Barcelona, parece que nada tiene que ver con el uso de estas herramientas.

Según se refleja en el artículo 6 del Código de Deontología del ICOM para los museos, estos “deben crear condiciones propicias para obtener el apoyo de las comunidades (…), reconocer sus aportaciones y fomentar una relación armónica entre ellas y el personal del museo”. Es evidente que los medios sociales contribuyen a crear estas condiciones, pero es necesario desarrollar iniciativas en el propio espacio del museo e incluso sacando a la institución y su colección a la calle o a los objetos cotidianos, para salir al encuentro de su público más próximo. Aunque forma parte de la estrategia de comunicación publicitaria, son interesantes algunas campañas como “Ven a darnos vida”, desarrollada por el Museo Nacional de Escultura de Valladolid y dirigida fundamentalmente al público local, y otras desarrolladas desde el Museo de Bellas Artes de Bilbao.

Campaña "Ven a darnos vida"
Campaña “Ven a darnos vida”

Algo que me gusta de LABoral es que con frecuencia, algunas de sus exposiciones se prolongan por las calles del centro de Gijón. Esto ocurrió con la muestra “Llega un grito a través del cielo”, por ejemplo, en la que el artista James Bridle instaló la sombra de un dron militar MQ1 Predator muy cerca del puerto deportivo de la ciudad. Esto junto a su marcado interés por las propuestas basadas en las nuevas tecnologías hacen que LABoral no sea un centro de arte al uso, pero hay más. Su filosofía se acerca a lo que Nina Simon define como “institución participativa“: un lugar en el que los visitantes pueden crear, compartir, y conectar con otros. El fabLab Asturias, Laboratorio de Fabricación de LABoral, así como los campamentos de robótica para niños, entre otras actividades, son buena prueba del interés de LABoral por ser una institución participativa, algo que se manifiesta también en su apoyo a la producción local. En España existen muy pocos espacios con vocación claramente internacional en los que tengan cabida las propuestas de artistas locales, especialmente en materia de videoarte, sin que resulte forzado.

Tampoco suele ser habitual que convivan lo que entendemos como “alta cultura” con la cultura popular y objetos creados, diseñados y autoproducidos por diseñadores locales, yendo más allá del típico merchandising. Una buena prueba de ello es el Mercadillo LABshop que se celebra en LABoral desde el año 2008 con tres convocatorias anuales. Este mercadillo va más allá de la simple venta de objetos. Es una manera diferente y fresca de crear comunidad en torno al centro y sus propuestas a través de la creatividad. Pero también es una ocasión excepcional para dar a conocer las propuestas que se hacen desde el propio centro, especialmente las desarrolladas gracias a las diferentes residencias de producción.

Durante el pasado fin de semana, se celebró una nueva edición de este mercadillo, que, como viene siendo habitual, toma en el verano un formato similar al de la romería, con la participación de más de cincuenta diseñadores de la región que presentaron propuestas de diferentes tipos: desde moda hasta jabones naturales, muebles, joyas o ilustraciones. Los asistentes también pudieron disfrutar de actividades como la Acción Sonora desarrollada por María Castellanos y Alberto Valverde, ganadores de la última convocatoria Next Things 2015 de LABoral con su proyecto Environment Dress, junto a Coco Moya e Iván Cebrián, ganadores del Premio LABJoven_Los Bragales con su proyecto Menhir, o de la presentación de la instalación sonora Algo fluorescente, desarrollada por Roc Jiménez de Cisneros en el LABoratorio del Sonido de LABoral.

La próxima convocatoria de este mercadillo será en diciembre. Mientras tanto, podéis seguir todas las novedades en la webhttp://mercadillolabshop.net/blog/ y conocer un poco mejor a todos los participantes.

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Soy historiadora del arte y escribo este blog desde el año 2007. Me interesa el arte contemporáneo, la educación y la aplicación de procesos participativos al arte y la cultura

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