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Selfies y museos

Mi reflejo sobre una obra de Anish Kapoor
Mi reflejo sobre una obra de Anish Kapoor

Como ya os comenté hace varios días, la semana pasada se celebró la MuseumWeek, la primera semana de los museos en twitter, en la que han participado muchos de los más importantes museos europeos.

Cada día de la semana, se dedicó a una temática diferente y el sábado le tocó el turno a las selfies, con el hashtag #MuseumSelfies.

Antes de seguir, tengo que decir que no estoy a favor ni en contra de las selfies. Es algo que se ha hecho toda la vida, desde la invención de la fotografía, como cuenta Laura del blog Arte para ti, y yo siempre las he llamado autofotos. Lo que vivimos ahora es una moda que supongo que pasará y que se debe a que cada vez son más comunes las cámaras frontales en los smartphones y a que las redes sociales, lo queramos o no, son herramientas que alimentan nuestros egos.

El sábado, para participar en #MuseumSelfies, me di cuenta de que no suelo hacerme autofotos (selfies) cuando voy a museos. Y esta es una de las cosas que planteé, porque en mi opinión una selfie no tiene más trasfondo que decir “yo estuve aquí”.

Pero también me surgieron otras dudas a raíz de la celebración de un día temático a las selfies en museos: ¿todos los museos participantes en la #MuseumWeek que nos estaban invitando a publicar fotos permiten hacer fotos en un salas? Todos sabemos que este es un tema complejo sobre el que ya escribió @sabope en su blog.

A raíz de esto pensé: ¿servirá la avalancha de autofotos subidas con el hashtag #MuseumSelfies para cambiar la mentalidad y empezar a ser más flexibles con sus normas para hacer fotos?

A lo largo del día @LucyMEH planteó algo en lo que nunca había pensado pero me pareció muy interesante: detrás de las selfies puede que no haya nada profundo pero hacen publicidad a los museos y eso es útil.

Inmediatamente después de esto, apareció este tuit del Museo Picasso de Málaga.

La intención de esa propuesta era claramente publicitaria. Ni siquiera se pedía entrar el museo para hacerse la selfie. Lo que pedían eran selfies en la puerta. Por lo que recuerdo de las veces que lo  he visitado, es un museo que no permite hacer fotos, pero encontró de esta manera un medio para participar en #MuseumWeek y al mismo tiempo para promocionarse, ofreciendo una recompensa a los participantes.

También ofrecía una recompensa el Museo Thyssen Málaga a los participantes en #MuseumSelfies (en esta ocasión sí se permitía hacer fotos en el interior del museo), coincidiendo con la #MuseumWeek y el tercer aniversario del museo.

Este tipo de iniciativas que implican una recompensa a cambio de hacer difusión del museo me parecen positivas. No sé si sirven para crear una comunidad en torno al museo, pero desde luego sí permiten cambiar la percepción que tenemos de ellos y empezar a establecer vínculos con los visitantes.

Está claro que como herramientas de marketing, las selfies pueden llegar a tener su utilidad dentro del museo, pero a lo largo de la conversación @Lucy_MEH me hizo plantearme nuevas preguntas

Es cierto que detrás de las selfies no hay mucho más aparte del “yo estuve aquí” pero sí reconozco que los museos tienen en esta moda tan generalizada una herramienta muy potente para trabajar con público adolescente y para hacer que sientan que forman parte de una comunidad y que empiecen a ver el museo como un espacio amable y no como un lugar hostil. Me parece que en ese sentido es todo un mundo por explorar y aunque he estado buscando en internet iniciativas de este tipo no he podido encontrar ninguna.

¿Qué pensáis vosotros? ¿Conocéis algún museo que esté trabajando en esta línea?

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Soy historiadora del arte y escribo este blog desde el año 2007. Me interesa el arte contemporáneo, la educación y la aplicación de procesos participativos al arte y la cultura

2 Comentarios

  1. Los museos deben adaptarse a los nuevos modos de comunicación, es cierto, pero siempre desde el respeto a las piezas que exponen, y a los visitantes en las salas. Por otra parte, el “selfie”, como casi todo, no es ni bueno ni malo en sí. Si uno se hace una foto con su plato de spaghetti, no tiene mucha carga intelectual, pero es posible que el hecho de autofotografiarse junto a un museo que consideras tu segunda casa, o junto a tu pieza favorita, sí puede favorecer el hecho de que los visitantes vivan en el museo, que es de lo que se trata, ¿no?

    1. Efectivamente, eso es lo que planteo en el post: que los museos utilicen esta moda para llevarla a su terreno y establecer nuevas maneras de relacionarse con sus visitantes. Bien utilizada y con criterios claros, puede ser una herramienta muy válida.

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