¿Para qué sirve la historia del arte con perspectiva feminista?

18 Mar, 2024

En el año 1971, la historiadora del arte estadounidense Linda Nochlin publicó su mítico ensayo ‘¿Por qué no ha habido grandes mujeres artistas?’ e inauguró así la historia del arte con perspectiva feminista. Seguro que has oído hablar sobre esta corriente de pensamiento, pero ¿sabes exactamente en qué consiste? Te doy algunas claves aquí.

Patricia Mayayo, al recordar sus estudios universitarios y intensidad de las discursiones intelectuales que mantenían sus profesores, se preguntaba: “¿Realmente les importaba tanto determinar el origen exacto de un arco o dilucidar si El Bosco visitó territorio italiano?”

Puede que hayas escuchado más de una vez que el arte no sirve para nada, que es elitista, pero si el arte no sirviera para nada, no se habría excluido de manera sistemática a las mujeres (esto ya me lo has leído si estás apuntada a la newsletter y si no lo estás puedes apuntarte aquí con regalo de bienvenida). Sobre si es elitista, escribo más adelante.

Como decía: es mentira que el arte no sirve para nada, lo que ocurre es que nos lo han contado de tal manera que nos han hecho creer que no tiene nada que ver nosotras. Primero, porque no nos lo ponen fácil para encontrar mujeres creadoras. Y segundo, porque nos suele costar sentirnos representadas en esas mujeres que casi siempre aparecen desnudas y aburridas en las pinturas.

¿Será que no había mujeres artistas antes del siglo XX?

Esta pregunta es de lo más habitual y suele responderse con frecuencia con trampas como “el arte que hacen las mujeres es de menos calidad”.

¿Que por qué digo que esa respuesta es una trampa? Muy sencillo: porque es mentira (te lo cuento aquí). Y claro que había mujeres artistas antes del siglo XX, lo que ocurre es que no suelen aparecen en los libros de texto ni tampoco suelen estar presentes en las salas de los museos. Con esto no quiero decir que las artistas del siglo XX tengan mejor suerte, pero sí suelen estar algo mejor representadas.

Tampoco quiero que pienses que esto va sólo de nombrar y reivindicar a las mujeres artistas. Eso sería quedarse a medias.

El arte siempre ha estado del lado del poder y ha contribuido históricamente a mantener el orden social y la jerarquía. Por eso decía antes que es mentira que no sirva para nada, y por eso también era importante que el relato de la historia del arte surgiera también desde el poder.

La historia del arte que conocemos no es que sea elitista, es que está llena de exclusiones, porque está escrita desde un punto de vista dominante, el del hombre blanco heterosexual occidental. Así que por mucho que quieran venderlo así, la historia del arte no es neutral y se sustenta en una serie de conceptos aparentemente inmutables, eternos e inalterables que en realidad son una trampa, como la calidad.

Para que entiendas lo de que la historia del arte está llena de exclusiones: hace unos años entrevisté a la artista Mónica Mayer y me decía que ser mujer, artista, latinoamericana y feminista la hacía estar en el margen del margen. Además, también es un hecho que son muchas las mujeres artistas que no son reconocidas hasta la vejez (o después de muertas) y que son incorporadas al relato de la historia del arte tarde y mal.

La historia del arte con perspectiva feminista es un desafío al poder y busca tambalear esos pilares aparentemente sólidos en los que se apoya, como la calidad.

Como decía Linda Nochlin, “en su versión más poderosa, una historia del arte feminista es una práctica transgresora (…) que aspira a poner en tela de juicio muchos de los principales preceptos de esta disciplina”

He hablado sobre la calidad, pero hay otros conceptos como el de genio, el de artista o el del propio arte. Por ejemplo, Linda Nochlin plantea que el relato de la historia del arte se ha construido como una sucesión de biografías que son, más bien, hagiografías, así que todo lo aprendido debemos ponerlo en cuestión y revisarlo.

De eso va la historia del arte feminista, y nos ayuda a entender cómo se han construido históricamente las relaciones de poder y cómo nos siguen afectando a día de hoy, porque el arte no es un fenómeno aislado, sino que hay que entenderlo en su contexto. Esto no va sólo de las mujeres, sino que afecta al conjunto de la sociedad.

¿Quieres saber más sobre historia del arte con perspectiva feminista? Te cuento más aquí

¡Hola! Soy Montaña

Soy historiadora del arte y he trabajado con el Instituto de las Mujeres, la Comunidad de Madrid, la Junta de Extremadura, ARCO Madrid o LABoral Centro de Arte y Creación Industrial

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