Villa Pilar, la obra inédita de Leonora Carrington

Hace apenas unos días saltaba en medios de comunicación la noticia de que una próxima exposición en un nuevo centro de arte de Santander iba a presentar una obra inédita, nunca antes expuesta ni publicada, de la artista Leonora Carrington. La muestra, titulada ‘Leonora Carrington: Surrealismo sintomático’, está actualmente en cartel en el Freud Museum de Londres y reúne cartas, dibujos y bocetos, dispersos en diferentes colecciones, que fueron realizados por Carrington durante su internamiento en un sanatorio psiquiátrico de la capital cántabra en 1940 y los años previos y posteriores, hasta su llegada a Nueva York en 1941. Se trata, de hecho, de la primera exposición dedicada íntegramente a explorar este acontecimiento traumático de la vida de la artista. Junto a los dibujos antes mencionados, se muestra la mítica pintura Down Below y una obra inédita, nunca antes expuesta ni publicada según se ha difundido desde la organización. Lo particular de esta última obra, titulada “Villa Pilar” es que es propiedad de Elena Morales, heredera de Luis Morales, el psiquiatra que trató a Leonora Carrington durante su internamiento en Santander. 

A pesar de que aún faltan varios meses para poder ver “Leonora Carrington: Surrealismo sintomático” en España y conocer en profundidad los planteamientos y el enfoque de la exposición, me ha resultado llamativo que en la nota de prensa difundida por el Banco Santander, de quien depende este nuevo centro de arte, se incide en que el personal del sanatorio animó a Carrington a dibujar como parte de su tratamiento pero no se hace ninguna referencia a las vejaciones que sufrió la artista y de las que ella misma dejó constancia en su libro “Memorias de abajo” escrito tres años después.

Leonora Carrington en España

Leonora Carrington había llegado a España a mediados de 1940 huyendo desde la localidad francesa de Saint Martin d’Ardeche del avance de la II Guerra Mundial. La detención de su pareja, el artista Max Ernst, y su traslado a un campo de concentración le causó un fuerte shock emocional. No era la primera vez que Carrington huía. Lo hizo años atrás cuando rompió los lazos con su familia de nuevos ricos y especialmente con su padre autoritario al dejar su Inglaterra natal para irse a París precisamente con Ernst, un artista más que consagrado 26 años mayor que ella que le decía que su ex estaba loca. Una joya de señor del que Carrington ya sabía por aquel entonces que era mejor alejarse, pero esto es otro tema.

Cuando Carrington llegó a Madrid a comienzos de la dictadura franquista, lo hizo invadida por el miedo de la guerra pensando que el malestar que experimentaba en su cuerpo, incluida la ausencia de la menstruación durante varios meses, era síntoma del colapso de Europa: “En medio de la confusión política y calor tórrido, tuve el convencimiento de que Madrid era el estómago del mundo y de que yo había sido elegida para la empresa de devolver la salud a este órgano digestivo”. Pero este nuevo miedo no había borrado el que sentía hacia su padre, que desde Inglaterra controlaba sus movimientos. Y Carrington, que se encontraba en un estado que mezclaba el shock con la furia, no fue precisamente discreta ni sumisa en el país que la acogía temporalmente. Tanto la violación que sufrió por parte de varios soldados requetés como su posterior diagnóstico e ingreso en el sanatorio mental de Santander por orden paterna son ejemplo de la represión a la que eran sometidas las mujeres que no se adaptaban a las normas impuestas desde las esferas oficiales. 

El internamiento en Santander

En Santander recibió tratamiento durante aproximadamente cuarenta días aunque ella perdió allí la noción del tiempo. Le inyectaron tres dosis de cardiazol, un potente medicamento que se empleaba con pacientes de esquizofrenia y que produce alucinaciones, entre otros muchos efectos secundarios. La cantidad que se aplicó a Leonora Carrington en un espacio temporal tan corto ha sido considerada por especialistas en psiquiatría como excesivamente elevada y probablemente innecesaria incluso en la década de los cuarenta en el caso de Leonora Carrington. 

Además del cardiazol, la artista también sufrió innumerables vejaciones que describe en su libro “Memorias de abajo”:

“No sé cuánto tiempo permanecí atada y desnuda. Yací varios días y noches sobre mis propios excrementos, orina y sudor, torturada por los mosquitos, cuyas picaduras me dejaron un cuerpo horrible: creí que eran los espíritus de todos los españoles aplastados que me echaban en cara mi internamiento, mi falta de inteligencia y mi sumisión”

(…)


“Y de repente, me eché a llorar. Me cogió del brazo, entonces, y comprendí con horror que iba a administrarme una tercera dosis de cardiazol. Le prometí todo lo que estaba a mi alcance conceder si desistía de ponerme la inyección. (…) En medio de mis convulsiones, reviví mi primera inyección y sentí de nuevo la atroz experiencia de la dosis original de cardiazol: ausencia de movimiento, fijeza, realidad espantosa”.

Luis Morales, el psiquiatra que trató a Leonora Carrington, había estudiado, al igual que Antonio Vallejo Nájera, en la Alemania nazi de principios de los 30. A Luis Morales, Leonora Carrington le regaló y dedicó la pintura “Villar Pilar”, según la comisaria de la exposición Vanessa Boni, como agradecimiento por haberla ayudado en su recuperación. Si existe una prueba material o documental de esta dedicatoria es algo que no se aclara por el momento en la nota de prensa difundida por la organización.

La pintura inédita se incorporará el próximo 1 de julio a la muestra en Londres y posteriormente podrá verse a partir de septiembre en Santander. 

La pintura inédita, nunca antes expuesta ni publicada, según la nota de prensa. Aunque esto no es del todo cierto.

Villa Pilar, la pintura inédita de Leonora Carrington ya había sido reproducida en 1974

La existencia de «Villar Pilar» consta desde hace décadas, al igual que el nombre de su primer propietario, Luis Morales. El valor de su recuperación pública con motivo de la exposición «Leonora Carrington: surrealismo sintomático» es innegable. Sin embargo, el relato que se está generando en torno a la obra requiere que se hagan ciertas matizaciones.

“Villa Pilar” no había aparecido anteriormente en ningún catálogo, pero sí ha sido reproducida y publicada, aunque con malísima calidad, en medios de comunicación al menos en una ocasión con motivo de un reportaje sobre Leonora Carrington que incluía una entrevista a Luis Morales. El reportaje lo firmaba Rosa María Pereda en el año 1974 para la revista Triunfo y en él se afirma que Luis Morales conservaba tres dibujos de pequeño formato y enmarcados realizados por Leonora Carrington, además de una pintura al óleo, en referencia a “Villa Pilar”. El reportaje, repito, confirma que Luis Morales tenía en propiedad tres dibujos y una pintura que Leonora Carrington realizó en el sanatorio, pero no confirma que la artista le regalara estas obras ni se muestra ni se hace mención a ninguna dedicatoria.

A esto le tenemos que sumar que en el pie de foto que acompaña a la imagen se indica que esa obra, de la que no se menciona el título, había formado parte de “exposiciones de arte patológico”. Por lo tanto, “Villa Pilar” es una obra que se habría mostrado con anterioridad entre 1940 y 1974, en exposiciones relacionadas con el mundo de la psiquiatría más que con el ámbito artístico y sería interesante saber si esto se ha rastreado y de qué manera se presentaba la obra de Carrington en estos contextos que estarían sin duda contaminados por la ideología de la época.

No es del todo correcto decir que “Villa Pilar” es una obra nunca antes expuesta ni publicada, porque la revista Triunfo en la que apareció en 1974 está digitalizada y es fácilmente accesible online con una simple búsqueda. Quizás para los responsables de Faro Santander la aparición de esta obra en este medio y su posible exposición pública en contextos psiquiátricos resulte anecdótica y de escasa importancia, aunque considero que sí la tiene desde el punto de vista documental. La recuperación y próxima exposición pública de «Villa Pilar» en Londres y Santander me parece un acontecimiento especialmente relevante para completar la trayectoria de Leonora Carrington y comprender con mayor profundidad lo que supuso para ella su ingreso psiquiátrico, pero quizás sería más conveniente, riguroso y cercano a la realidad decir que se trata de una obra oculta o desaparecida durante décadas, una fórmula también empleada en la nota de prensa aunque con menor intensidad. Poner el foco en el carácter inédito y de obra nunca expuesta ni publicada al hablar de “Villar Pilar” a pesar de contar con referencias documentales que prueban lo contrario me resulta, cuanto menos, llamativo.

La exposición «Leonora Carrington: surrealismo sintomático» puede verse hasta el 10 de agosto en el Freud Museum London y a partir del 8 de septiembre en Faro Santander.

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